‘Queremos tanto a Julio’

MARIELA SAGEL

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La Estrella de Panamá, 30 de julio de 2013 


El viernes 28 de junio el mundo hispano hablante conmemoró los 50 años de la primera publicación de la novela Rayuela, obra emblemática del argentino Julio Cortázar, que murió en París en 1984. Y las fiestas fueron en grande. En la capital de Francia, el Instituto Cervantes inauguró la muestra Rayuela, El París de Cortázar, ya que según su primera viuda, ‘la novela no la escribió Julio sino la escribieron las ciudades’. En ella se recorren imágenes, objetos, obras, fotos y testimonios de las amistades del autor en París. Incluso se ha publicado un diccionario titulado ‘Cortázar-París-Rayuela’, bajo la dirección de Juan Manuel Bonet, que es el comisario de la obra y ex director del Museo Reina Sofía.

Este hecho fue y sigue siendo un fenómeno, ya que la historia y la estructura como está escrita, que en su momento representó una especie de ‘contranovela’, la convirtió en la novela más emblemática del ‘boom latinoamericano’ escrita por un autor que adoraba la cultura francesa y que vivía en París. El Instituto Cervantes también ha lanzado en Internet una ruta temática dedicada a Rayuela (http://paris.rutascervantes.es/ruta/rayuela), y que lo lleva a uno por algunos de los escenarios que se recrean, con la visita a 27 lugares que culmina en el cementerio de Montparnasse, donde precisamente está enterrado Julio Cortázar, junto a su tercera compañera sentimental.

En Panamá este diario le dio al tema una cobertura amplia el pasado domingo 23 de junio, que incluía textos de escritores jóvenes que se consideran ‘cortazarianos’, como una muestra que el gran cronopio se sigue leyendo y que los que se inician en la escritura lo tienen como un gran referente. Participó en forma entusiasta de la publicación el director de la Fundación Juan March, el filósofo Javier Gomá, que es el depositario de la biblioteca del argentino nacido en Bélgica, que adoraba el jazz.

El escritor colombiano Santiago Gamboa publicó un excelente texto donde se pregunta si hoy día una editorial se atrevería a publicar una novela como Rayuela, que rompió esquemas y le dio una vuelta de tranca a la lectura y los cánones seguidos hasta entonces y hasta ahora. Y él mismo dice que sería muy dudoso: la encontrarían muy larga, de un autor relativamente desconocido, con capítulos de los cuales se puede prescindir y con referencias culturales que dejan por fuera al 95% de los lectores. ‘Rayuela fue uno de esos libros que no buscó adaptarse al gusto de la masa lectora de su época, sino todo lo contrario: oponiéndose a ese gusto, lo que pretendió fue modificarlo, enriquecerlo, hacer que fuera más complejo y exigente. Y sin duda lo logró, lo que ya es mucho’. 

Un gran mérito se le da al editor que se atrevió a publicarle a Julio Cortázar ese texto tan poco convencional. Francisco ‘Paco’ Porrúa, español-argentino, también se tomó riesgos con otro autor que era relativamente desconocido y esa obra fue ‘Cien años de Soledad’, y que cambió al mundo. En medio de tantas celebraciones, hay que ir preparando el centenario del nacimiento del autor, que es precisamente el año entrante, así que del tema tenemos para rato. Mientras tanto, podemos ir releyendo no solo Rayuela, sino sus otros libros, que van desde cuentos, novelas, hasta epistolarios y obras de teatro.

Rayuela es un libro genial, que en cierta forma es icónico. Se degusta como si no tuviera medio siglo y aunque hay quienes pueden alegar que pasó de moda, sigue vigente. Para ello se lanzó una campaña y una publicación hace años que se titula como este artículo y en torno a ella se ha congregado una gran cantidad de jóvenes y ha representado el retorno hilarante de una obra que hoy puede volver a leerse o leerla por primera vez.