Riesgos calculados

MARIELA SAGEL

opinion@laestrella.com.pa

La Estrella de Panamá, 26 de mayo de 2013

Los seres humanos casi siempre tomamos riesgos calculando que los resultados serán positivos. Es así como uno decide qué estudiar, dónde trabajar, y la mayoría de las veces, al casarse, apuesta que esa unión sea una relación duradera. Si pudiéramos prever el futuro no habría necesidad de tomar esos riesgos, pero la vida sería muy aburrida si pisáramos siempre terreno seguro.

En nuestro diario vivir todo es riesgo: desde que uno despierta se arriesga al salir de la cama, meterse al baño, hacer ejercicio o conducir un auto. Puede pisar mal y caerse; puede resbalarse en la ducha; puede tropezar en las máquinas del gimnasio o resbalar en la acera o que lo muerda un perro mientras está caminando y hasta puede tener un accidente detrás del volante. Cada acción, por inconsciente que sea, tiene un riesgo, un imponderable que calculamos de manera automática y con la que aprendemos a transitar por la vida.

Desde que Panamá volvió al cauce democrático y se han celebrado elecciones libres, ha sido un patrón votar en contra del gobierno que va saliendo y eso se hace más evidente si, por un lado se presenten varias opciones para elegir al candidato que reúna los requisitos para conducir al país, y por el otro el descontento y las malas prácticas políticas llevan a la cansada población electoral a buscar un cambio. Si a eso se une la desdicha de tener, como fue el caso en la contienda de 2009, malos candidatos, se acaba votando por el que algunos pensaban que era el menos malo.

Es un hecho real que los torneos electorales se han convertido en competencias de chequera y esto se traduce en ataques personales, campañas sucias, faltas a la ética y escenarios donde todo se vale, no se respeta la vida personal ni familiar, y donde predomina el desprestigio del opositor en detrimento de una campaña de propuestas. Hay que ponerse de acuerdo en el país que estamos construyendo con acciones positivas que lo hagan avanzar. Los próximos cinco años van a ser decisivos en el campo de la educación, ya que si no la rescatamos, mejor vamos cerrando este istmo y tiramos la llave al mar.

Muchos de los que votaron por una campaña tan irracional como ‘Los locos somos más’ se arrepintieron en menos de un año de haber ganado el actual mandatario, y la mayoría de las veces la excusa que se daba era que hubiera sido peor votar por la candidata del PRD. Pero en eso no estriba el asunto, no se calcularon los riesgos que era poner al mando del país a personas cuyos escrúpulos han estado ausentes en su vida empresarial y pública. El resultado salta a la vista: el país ha crecido, ¡pero a qué costo! Se han irrespetado y violado las instituciones, cambiado las leyes para beneficiar hasta la venta de licores en supermercados en horas de la madrugada y hemos estado al borde del abismo, por culpa de una crisis energética provocada para otorgar concesiones a los allegados al poder.

Si bien las obras civiles —que se están haciendo todas a la vez— eran necesarias, estaban pautadas desde gobiernos anteriores y les faltó decisión o tiempo para ejecutarlas. Un claro ejemplo es el Metro: desde 1999 está sobre el tapete y ahora nos está costando más y al paso que vamos, con el tema energético, seguramente tendrá que ser tirado por bueyes.

Es hora que empecemos a ser responsables con las decisiones que tomemos al votar, evaluar los riesgos y sobre todo, no votar a despecho ni por conveniencia. El próximo lustro es el más determinante después de la reversión del Canal de Panamá. No podemos dejarlo en manos de improvisados, resentidos y mucho menos títeres manipulables, que cuyo único discurso es arengar sin sustento.