Una asamblea sin proyectos

MARIELA SAGEL

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La Estrella de Panamá, 15 de septiembre de 2013 

La noticia pasó desapercibida y después de un par de comentarios intrascendentes, el juego de Panamá contra Honduras y una pelea de boxeo que nos tuvo entretenidos, no se ha vuelto a mencionar que la Asamblea de Diputados se ha quedado sin proyectos que discutir.

Son quince las comisiones permanentes que la componen, cada una compuesta por nueve ‘padres’ de la patria (que en los últimos años lo que han hecho ha sido ensuciar el prestigio del que otrora gozaba ese órgano del Estado) y viendo una por una —y la cantidad de problemas que hay que resolver a diario— no se entiende cómo, a estas alturas, no tienen nada pendiente en la agenda legislativa.

Las quince comisiones se detallan a continuación: la de Credenciales, Reglamento, Ética Parlamentaria y Asuntos Judiciales, y la preside Mario Miller. Seguramente sus integrantes sienten que con el zangoloteo que tuvieron en los últimos meses, con lo de las defensoras llenaron su cuota, pero aún están por verse otras citaciones que no se han querido dar y una que es muy urgente y la requiere toda la nación, la de la contralora.

La segunda es la de Gobierno, Justicia y Asuntos Constitucionales, que preside Dana Castañeda. Tal parece que por estar totalmente supeditados al poder ejecutivo, no saben si van para adelante o para atrás con estos temas importantes para mantener ese segundo lugar de país prósperos que nos hemos ganado.

Una tercera comisión es la de Presupuesto, acariciada para ser presidida por muchos y que este año la maneja a su antojo el todopoderoso José Muñoz, mismo que también dirige la campaña presidencial del candidato de su partido. ¿Será que la campaña le ocupa más tiempo que la Asamblea, aun cuando el salario principal que devenga, pagado por todos nosotros, es la de ser diputado?

La comisión de Economía y Finanzas la maneja Nelson Jackson, el diputado de Colón que se levantó haciendo negocios en Isla Grande. Seguramente tuvieron mucho que hacer los integrantes de esta comisión aprobando los presupuestos de las diferencias instituciones del gobierno, que ahora ni van a voltear a ver cuánto cuesta la base naval que piensan construir en Juan Hombrón, sacada por un arte de birlibirloque.

La comisión de Comercio y Asuntos Económicos la preside Raúl Hernández y parece que no tiene en agenda qué hacer con la descomunal deuda que tienen Venezuela y Colombia con la Zona Libre de Colón. La comisión de Infraestructura Pública y Asuntos del Canal es presidida por Rogelio Baruco y otra, la de Educación, Cultura y Deportes, que preside Yanibel Abrego, ni con la urgencia que existe de mejorar la educación encuentra motivos para reunirse.

La de Trabajo, Salud y Desarrollo Social la preside Pablo Vargas y la de Comunicación y Transporte el belicoso Marcos González, que se ha dedicado en las últimas semanas a estar peleando con su ex. La comisión de Relaciones Exteriores la preside Dalia Bernal, que amenazó que no volvería a la Asamblea, si no le daban esa presidencia y la de Asuntos Agropecuarios Carlos Afú, a quien todos recuerdan con un fajo de billetes en la mano, que había recibido como soborno. La de Asuntos Indígenas la preside Luis Lay, que no salió electo en las recientes primarias de su partido (con todo y que se ha hablado de crear un Viceministerio de Asuntos Indígenas, no se sabe si ya fue enviado como proyecto por parte del Ejecutivo) y la de Población, Ambiente y Desarrollo la dirige Hernán Delgado. La comisión de la Mujer, la Niñez, la Juventud y la Familia la conduce la beligerante diputada Marilyn Vallarino y la de Asuntos Municipales el muy vistoso Aris de Icaza, a quien no se le ha escuchado en esta vuelta decir ni ‘esta moña es mía’.

De aquí a que termine el gobierno, los diputados se van a dedicar a hacer campaña y los que no van a correr, a disfrutar de sus actuales privilegios. Y el país seguirá en automático, con tantos problemas que tenemos.