Una explicación obligada sobre el etanol

MARIELA SAGEL 
El Siglo, 26 de agosto de 2013
El domingo pasado adelanté la experiencia que tuvo Costa Rica con el uso del etanol, país que tuvo que desistir de la medida, ya que revelaron los intereses creados que había detrás de los sembrados de caña y el daño que causaba la mezcla en la flota vehicular, que no es tan moderna como la nuestra.

Para ordenar el debate y debida ilustración de los lectores, debo resaltar que la medida en sí no es mala, el adicionar 5% de etanol a la gasolina es aceptable tanto para el ambiente como para el rendimiento del mismo combustible. Hasta el 10% no causa mayores problemas. Los problemas surgen cuando, por un lado, no se comunican los beneficios que esta mezcla tiene para el ambiente (algo que a muy pocos ciudadanos les importa, mientras no se rebaje el precio) y por el otro, que la concentración de siembra de la caña para producir etanol esté en mano de unos pocos allegados al poder, para variar.

Un tercer factor es la pobre divulgación que se hace de la medida, sus beneficios y se ve al final como una imposición más. El mismo ministro de la Presidencia dijo que reconocía que les había faltado divulgación de sus planes, que no es ne cesariamente el gasto millonario que tienen en publicidad (lo que entienden como ‘rendición de cuentas’). Por meses y años he insistido que urge ir creando una ‘cultura metro’, de la que adolecemos puesto que hasta ahora hemos contado con un sistema de transporte masivo como el que se pretende abrir pronto en la ciudad. En otros países, la falta de una adecuada divulgación de lo que puede esperar una vez empiece a funcionar un metro ha traído motines que lamentar.

Volviendo al etanol, si bien hay unos grandes sembradíos de caña que van a dedicarse a producirlo, esos territorios no van a producir otros insumos que son necesarios para la alimentación. Es muy positivo que se mejore la emisión de gases en el ambiente, pero eso le importa a muy poca gente mientras no se le baje el costo al combustible, que sería lo lógico si se ‘agua’ la gasolina. De allí que se produzca el rechazo, empiecen los temores, los rumores y se anticipe la oposición a la medida, que ha sido adoptada por otros países, no para beneficiar unos bolsillos abultados que ‘desprendidamente’ vinieron a invertir en Panamá, sino para beneficio del medioambiente.