Año de conmemoraciones

MARIELA SAGEL

opinion@laestrella.com.pa

La Estrella de Panamá, 29 de diciembre de 2013 

El año 2014 será muy importante, no porque durante su desarrollo se lleven a cabo elecciones generales o se efectúe el ansiado cambio de gobierno. En el año 2014 se celebran los 100 años de haberse inaugurado el Canal de Panamá, un lejano 15 de agosto de 1914, cuando transitó el buque Ancón por primera vez por el paso interoceánico, abierto en la geografía del istmo centroamericano, después de una hazaña que empezó el siglo anterior y tuvo de por medio hasta la constitución de países. Muchas actividades girarán en torno a este trascendental centenario, ya se han estado publicando libros y enarbolado su tema para certámenes importantes. La ampliación del canal, aprobada en referéndum nacional en 2006, se planeaba terminar para cuando se conmemorara su centenario, pero esto no se ve posible por los retrasos que ha sufrido la obra y otros hechos imponderables que la han afectado.

También se estará recordando la gesta patriótica del 9 de Enero de 1964, a los cincuenta años de haber ocurrido. Esta fecha es quizá la más importante de nuestra historia patria, por el sentimiento de identidad y la defensa de la nacionalidad que surgió en medio de una protesta que hicieron los jóvenes estudiantes del Instituto Nacional ante la negativa de los estudiantes de la escuela de Balboa de izar la bandera en sus predios.

Hoy día, en la estructura donde funcionaba esa escuela, en la antigua y desaparecida Zona del Canal, gestiona el Centro de Capacitación Ascanio Arosemena, dirigido por la Autoridad del Canal de Panamá, que desde 1999 administra la vía interoceánica.

Ascanio Arosemena fue el primer mártir caído durante los sucesos trágicos que se escenificaron en Panamá, Colón, Coclé durante el 9, 10 y 11 de Enero, a raíz del enfrentamiento entre Panamá y los Estados Unidos, que llevó al presidente panameño Roberto F. Chiari a romper relaciones diplomáticas con ese país. El 9 de Enero marcó el fin de una era de sometimiento y el inicio de las gestiones para lograr un tratado equitativo que devolviera a Panamá tanto las tierras que rodeaban el canal como el control y manejo del mismo.

Otra conmemoración que se estará realizando durante el próximo año serán los 25 años de la invasión de los Estados Unidos a Panamá, el 20 de Diciembre de 1989. Es un hecho que aún duele, porque lo rodea un gran silencio cómplice, una interrogante muy grande sobre quiénes le dieron la bienvenida y quiénes la condenaron. Lo cierto es que no hay justificación posible para un ataque de 26 mil soldados gringos al pequeño país estratégicamente situado, con la excusa de capturar a Manuel Antonio Noriega, que usurpaba en esos años el poder, bajo una estela de corrupción, vinculado al narcotráfico y toda clase de escándalos.

El viernes 27 de diciembre en la tarde, sujeto a una gran presión de la ciudadanía, de los medios y especialmente del Movimiento por el Rescate de la Identidad Nacional, el presidente sancionó la Ley 669, el último día que podía, si no se sancionaba por insistencia. De esta manera se decreta el 9 de Enero como Día de la Soberanía Nacional’ y lo excluye de ser declarado día puente. No entendimos la renuencia a sancionar esta ley, cuando el presidente siempre está tan apurado a sancionar lo que le conviene y le beneficia, siendo este tema de interés nacional y urgente, en vista que faltan apenas 10 días para esta conmemoración. Es inaceptable esta demora y condenable a todas luces. Lo mismo pasa con el 20 de Diciembre, ha debido ser decretado desde el año siguiente a la invasión día de Duelo Nacional.