El arte de las calles

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Facetas, 22 de diciembre de 2013

Con sazón mexicana y mucha acción, el novelista y columnista español cuenta la historia de los grafiteros de Italia, España y Portugal. Una historia cuyos ecos se sienten en el accionar de ‘El Kolectivo’

Justo cuando los muchachos de El Kolectivo, grupo de jóvenes profesionales que se han manifestado sobre temas nacionales, sociales y hasta políticos, libran una feroz batalla para que los dejen pintar el mural que empezaron a inicios del año en la pared que corre a lo largo de la Avenida de los Mártires, sale esta provocativa novela de Arturo Pérez Reverte: El francotirador paciente. La misma representa un giro de timón que le permite al autor español retomar su manera ágil de contar historias donde la adrenalina va de la mano con los riesgos. Con sazón mexicana y mucha acción, Pérez Reverte cuenta la historia de los grafiteros de Italia, España y Portugal.El francotirador paciente

Hace apenas un año Pérez Reverte nos había deleitado con una novela que le tomó 22 años pulir. Se llama el El tango de la guardia vieja, que como todas sus historias, enlazan varios tiempos, escenarios y protagonistas, siempre relacionándolos con sucesos que acontecen en los tiempos que maneja. Pero el tema y los personajes de este ‘thriller inteligente’ (como lo llamó el magazine italiano ‘Le Fígaro’) avasallan por el ritmo que lleva, más acorde con sus anteriores novelas, como La Reina del Sur o La Carta Esférica. Igualmente, su desenlace es imprevisible y hasta sus últimas páginas no es posible vislumbrar a dónde va a ir a parar esta loca carrera por pintar en el metro de alguna ciudad europea.

‘SI ES GRAFITI ES ILEGAL’

Los grafiteros habitan su propio submundo. Y es que ‘Si es grafiti es ilegal’, tal como establece Pérez Reverte desde el principio de la obra. Alexandra Varela -a quien Pérez-Reverte le da voz en primera persona- intenta rastrear a un afamado grafitero que nadie ha visto, pero que deja su marca en todos los trabajos que hace, incluyendo los vagones de trenes. Una horda de jóvenes y no tan jóvenes le sigue y sus convocatorias son a veces sincronizadas en varios sitios y en varios países, en fechas especiales, como por ejemplo, un Día de los Enamorados en Nápoles. Esas convocatorias tienen el sutil nombre de ‘intervenciones’Arturo Pérez Reverte

Por lo visto Don Arturo, académico de la lengua y ex periodista de guerra, no olvida sus años reportando en Sarajevo o en otros conflictos. En El francotirador paciente aplica sus prácticas periodísticas narrando la historia sobre Sniper (francotirador en inglés) y sus secuaces, juntándose con ellos en sus correrías y hablándo su mismo lenguaje.

En entrevistas que ha concedido en ocasión del lanzamiento de su libro a nivel internacional, el pasado 27 de noviembre, Pérez Reverte anunció categóricamente que ‘hay más arte en las calles que en las galerías de pintores’. Y agrega: ‘En algunos grafitis he encontrado un arte más auténtico y sincero’.

En contraste establece que, según las autoridades, el grafiti destruye el paisaje urbano; ‘pero nosotros debemos soportar los avisos luminosos, los rótulos, la publicidad, los autobuses con sus anuncios y mensajes estúpidos…. Se adueñan de toda superficie disponible… Hasta las obras de restauración de edificios se cubren con lonas de publicidad…. 

También sustenta, y de manera muy concreta, que los grafiteros son escritores de paredes, de allí que describa a Lisboa como la ciudad más tolerante del grafiti. Tanto es así que en una oportunidad cinco grafiteros fueron invitados a decorar sus espacios urbanos, convirtiéndose así en un lugar de culto. Esto ha dado pie para que la ciudad adquiera prestigio internacional como capital del grafiti, convirtiéndose en un punto de visita obligada para artistas y escritores de todo tipo.

EL MENSAJE DEL GRAFITI

Los puristas y también hipócritas se revuelcan cuando piensan que nuestro Metro va a ser contaminado con grafitis. La paranoia oficial ha alcanzado límites insospechados: el gobierno se valió de un fotomontaje para denunciar una supuesta vandalización de los vagones del proyecto insignia de este gobierno. En cualquier ciudad del mundo uno encuentra grafitis. La novela ofrece un recorrido de las ciudades más emblemáticas de este arte, sin menoscabo alguno de mensaje intrínseco, con el sello que suele distinguir a los consagrados en el oficio. Sniper, por ejemplo, utilizaba mucho la calaca mexicana o calavera para apuntar su firma en cada obra que hacía. Pérez Reverte se metió en ese submundo de chicos que andan vestidos de negro, con capucha y hasta pasamontañas y mochilas cargadas de spray, su accionar amparado en la clandestinidad. Pérez-Reverte describe a estos personajes con sensibilidad, despertando la simpatía del lector.

‘EL MURAL DE LA SOBERANÍA’

Para entender la diferencia entre lo que hacía Sniper y sus seguidores -y para apreciar el trabajo que están haciendo los chicos de El Kolectivo- es obligatorio leer esta novela. ‘El mural de la soberanía’, como se le puede llamar, es una obra urgente para que se resalte la nacionalidad panameña antes del cincuentenario del 9 de enero. Lo han pintado tres veces y tres veces el gobierno, en las mismas palabras del presidente, lo ha mandado a cubrir con pintura gris. Pero en este caso no estamos hablando de un grafiti, es una pintura inspirada en los personajes e incidentes que nos han distinguido como nación, como son Victoriano Lorenzo, el incidente de la tajada de sandía, la gesta heroica del 9 de enero y otras más. No es obra de grafiteros pacientes, agazapados como francotiradores, con un ojo en el visor y un pie en el gatillo. Sus acciones son callejeras, al límite de la legalidad. Nadie ha visto jamás el rostro de sus autores, ni conoce su paradero. Existe una gran diferencia, a pesar de que quien no lee (y por consiguiente no piensa, como es el caso de nuestras autoridades) no se percata de ello.