Sopor generalizado

MARIELA SAGEL

opinion@laestrella.com.pa

La Estrella de Panamá, 19 de enero de 2014 

La última bitácora política que escribió el Dr. Ebrahim Asvat dejó a todo el mundo patidifuso. Las razones que esgrimía para claudicar en este lucha semanal que tenemos los columnistas de señalar las irregularidades, certezas y problemas que nos conciernen es muy desgastante y no se ven los resultados, por lo que es común que nos sintamos a veces desanimados.

Si comparamos el sentir general de la población, los acuciantes problemas como la basura, la epidemia de dengue y la inseguridad en las calles, con el alto porcentaje de aceptación que tiene el gobierno, que no ha solucionado los asuntos más básicos de la población, tendemos a querer tirar la toalla.

Es muy decepcionante que a diario veamos denuncias en los medios televisivos, impresos y radiales y también el desparpajo que algunos funcionarios tienen en seguir pasando agachados por este mar de actos inexplicables, no transparentes y abiertamente desafiantes.

La faraónica fiesta que tuvo la contralora a fin del año pasado, seguramente quedará sin explicación para todos, porque a estas alturas esta señora no ha indicado siquiera el resultado del Censo de Población del 2010. Esto se da, porque no existe la certeza del castigo, que, como se ha ido borrando con la acumulación de desafueros y despropósitos que ocurren a diario, se hace práctica habitual.

La ex defensora del Pueblo, Patria Portugal, fue sujeta de un juicio sumario en la Asamblea Nacional, por el hecho de haber contratado los servicios para hacer una página web a un costo de casi 300 mil dólares. Pero el administrador de Turismo no rinde cuentas de la que mandó a hacer para esa entidad, cuyo costo ascendió a más de un millón de dólares y todavía está inoperante.

Ahora se suma el asunto de los nuevos pasaportes electrónicos, que están causando escozor en los que van a solicitarlos, en un momento en que por estadísticas aumenta la demanda de estos documentos. En una entrevista televisada se le preguntó a la directora de esa entidad qué nuevas imágenes tenían sus páginas y ella dijo, sin pestañear, que mostraban únicamente las obras de este gobierno. El periodista, dándole un tiempo para reflexionar y recapacitar, le dijo que por qué solo de este gobierno, a lo que la señora directora reiteró que en estos cuatro años es que se habían hecho todas las obras que marcaban a Panamá como país.

Pregunto: ¿tendríamos la Cinta Costera sin haberse hecho el corredor sur, el tramo anterior a la tercera fase de la Cinta Costera, que nos vulnera como Patrimonio de la Humanidad, el Metro sin el diseño original de 1999 del gobierno francés, las carreteras sin la red que se trazó desde los gobiernos anteriores, el corredor norte sin el enlace al puente Centenario, la misma ampliación del Canal sin los tratados Torrijos Carter, el 9 de Enero y el referéndum del 2006?

¿Tendríamos la bonanza que dispensa el país sin haber previsto el Fondo Fiduciario para el Desarrollo (ahora convertido en piñata para sobrecostos), el auge de la conectividad en las telecomunicaciones (cuatro empresas de telefonía móvil), el hub del aeropuerto y muchas otras facilidades más que nos hacen ser la envidia de país, si no se hubieran sentado las bases desde hace varios quinquenios?

Cuando uno escucha estos despropósitos y encima corrobora que la gente común se los cree, que pisotean y se burlan del pacto ético, que solo se está pensando en campañas sucias y negativas y que todo el mundo se insulta por Twitter, definitivamente que le dan ganas de salir de huyendo y no seguir ‘arando en el mar’. Pero, lamentablemente, para todos los que hemos esgrimido la opinión como nuestra bandera y única arma, no podemos claudicar.

El país se merece mejores días, así como mejores gobernantes y, aunque el desánimo se apodere de nuestras mentes, debemos alejarlo para seguir dando la batalla.