Cuidemos el voto

MARIELA SAGEL
La Estrella de Panamá, 23 de febrero de 2014 
Una iniciativa que congregó a comunicadores, políticos y personas interesadas en que los próximos comicios sean llevados en paz y con transparencia y que exista rendición de cuentas, fue presentada la semana pasada por el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ), con sede en Washington, D.C., el grupo llamado Connectas y el Centro Latinoamericano de Periodismo (CELAP).

CONNECTAS es una institución periodística sin fines de lucro que promueve la producción, el intercambio, la capacitación y la difusión de información con una perspectiva transnacional sobre temas claves para el desarrollo de las Américas.

En su estrategia, CONNECTAS privilegia la alianza con organizaciones de periodistas y medios de comunicación, y opera como un centro logístico donde brinda apoyo tecnológico y profesional, facilita programas de formación, y recauda fondos para actividades afines a su misión’, dice la página de CIPER (Centro de Investigación Periodística de Chile).

CELAP lleva a cabo, bajo la diligente dirección de Dilmar Rosas, una capacitación exhaustiva en las provincias y en la capital, para que las campañas políticas hagan un buen uso de las redes sociales y los electores cultiven un voto informado. Y el ICFJ, que en ocasiones anteriores ha desplegado su profesionalismo en otros eventos vinculados a capacitar a los comunicadores panameños, vuelve a sembrarnos la semilla del compromiso, especialmente en estas circunstancias.

El momento no puede ser más oportuno. Estamos en la obligación de formar a los ciudadanos en torno a los procesos que dan valor al sufragio informado. Y poder hacer uso de las herramientas digitales en línea para fomentar la participación política más allá del sufragio.

A este tríodo de organizaciones profesionales se han sumado la Embajada de los Estados Unidos y el Tribunal Electoral, la primera con la participación y el involucramiento de instituciones como el Centro Carter, que ya ha venido a evaluar sobre el terreno el escenario en el que se darán las elecciones. El segundo, por su permanente velar por la institucionalidad y la democracia, demostrado durante 25 años, a pesar de serias amenazas.

Y estas amenazas son muchas, más de las que se nos han presentado en campañas anteriores. La tecnología, las redes sociales y el desafuero de las campañas sucias y negativas se alían invisiblemente a la indiferencia y el posible abstencionismo que se percibe va a permear a las clases demográficas determinantes, como es la juventud. Es sensitivo, en las palabras del magistrado presidente del Tribunal Electoral, Erasmo Pinilla, el que figuras públicas del gobierno se estén promocionando por medio de los recursos del Estado. Existe en la Constitución una prohibición sobre este actuar, lo que no solo no se está respetando sino que se viola flagrantemente.

El proyecto ‘Cuida tu voto’ se centrará en los fundamentos del reporte ciudadano, el proceso electoral en Panamá y sus protagonistas y las herramientas digitales en línea para fomentar la participación política más allá del sufragio. No va a esperar hasta el 4 de mayo, empezó ya para garantizar que no se lleve a cabo un fraude.

Es obvio que existe un bombardeo que distrae al electorado, no solo en los medios tradicionales (radio, prensa, televisión, vallas de carretera) sino por las redes sociales, que por ser más atractivas son más dinámicas, especialmente para un público objetivo de nuestro electorado. Por eso estas elecciones van a ser históricas y desde ya se deben cuidar.

Es importante conocer la proveniencia de los fondos para financiar campañas y el estar atentos a que los dineros del narcotráfico no se infiltren en las donaciones. Tenemos que superar la apatía electoral, rechazar el dinero sucio y combatir la corrupción, que son los grandes males que se han instaurado en las prácticas electorales de nuestros días.

El embajador estadounidense Jonathan Farrar citó en su breve disertación unas palabras del secretario de Estado, John Kerry: ‘La democracia no es el destino final, sino un viaje sin fin’.