LA FIRMA DEL PACTO ÉTICO

Mariela Sagel

El Siglo, 3 de marzo de 2014

     La Conferencia Episcopal Panameña, a través de la Comisión de Justicia y Paz ha invitado a un acto donde se verificará la firma del Pacto Ético Electoral 2014 el día miércoles 6 de marzo, que aspira será suscrito por los representantes legales de los partidos políticos y los medios de comunicación social.  Este pacto ha sido tema de discusión, malas interpretaciones y hasta usado para calumniar, sin que se haya puesto aún en vigencia.

Debemos recordar que desde 1994 se ha suscrito el pacto entre los partidos políticos y como se dice en el lenguaje popular, “la fiesta se ha llevado en paz”, hasta 2009, cuando el hoy partido gobernante se negó a firmarlo y no hubo quien lo suscribiera y todos sabemos (y lamentamos) lo que pasó en esas elecciones.  En este año pre electoral, con los ríos de tinta, de lengua y de “trinos” (como le dicen en España a los tweets) no solo urge un pacto ético sino un afianzamiento de la ética como cultura obligatoria en el accionar tanto público como privado.

Indagando un poco en los antecedentes y en las razones de por qué no lo quieren firmar unos y por qué lo empuja solamente la Iglesia Católica, llego a ciertas conclusiones, que pueden ser subjetivas y objeto de aclaraciones, pero que no dejan de ser una percepción del razonamiento que me merece un tema tan delicado: el pacto de 2004 fue suscrito por el Comité Ecuménico, que lo conforman las iglesias cristianas, a saber la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa Griega, la Iglesia Episcopal, la Iglesia Evangélica Metodista de Panamá, la Iglesia Metodista del Caribe y las Américas y la Iglesia Bautista Calvario. No figura en este comité la Comunidad Apostólica Hosanna y otras similares, que han probado una gran presencia en la sociedad panameña.  No quisiera pensar que ante la ausencia del Apóstol Álvarez, que unge al Presidente cada vez que a éste le da por hacerse el santo, se recurra a él para dirimir cualquier diferencia o campaña sucia que surja en esta campaña.

Segundo, y no final, tampoco quisiera pensar que el liderazgo de la Conferencia Episcopal Panameña se de en los momentos que se celebra el V Centenario de la instauración de la primera diócesis en tierra firme.  Sería lamentable que se utilice un tema tan sensitivo y vulnerable como la campaña electoral para montarse sobre éste con un leit motiv de mercadeo. Ojalá me equivoque y para eso, en mi infinita ignorancia, lo someto al escrutinio de todos.