Un sueño hecho realidad

MARIELA SAGEL
La Estrella de Panamá, 23 de marzo de 2014
‘Los ciudadanos establecemos los límites a la gestión que hagan los políticos’.
Hace dos años, cuando se publicó el libro Ética de Urgencia del filósofo español Fernando Savater, me propuse iniciar las gestiones para que viniera a Panamá a dar su mensaje de valores, la importancia de la educación y la manera en que deben participar los jóvenes en la política. Gracias a mi buen amigo Javier Moro, el escritor de El Imperio eres tú, obtuve su dirección electrónica y la mejor referencia que pueda haber entre escritores e intelectuales. Empecé a perseguir un sueño, que esta semana se hizo realidad.

Desde que inicié mi intercambio electrónico con el maestro Savater me dí cuenta de la forma respetuosa y sin presunciones con que se manejaba y correos van y correos vienen, exploramos fechas y formatos de presentación.

El Dr. Savater se desplaza a otros lugares alejados de su querido San Sebastián si enlaza varias actividades, puesto que sus obligaciones, tanto con los diarios para los que colabora como con su propio trabajo, le exigen una disciplina estricta de horas de labor.

Mi empeño era que viniera a Panamá a exponer sobre su Ética de urgencia antes de las elecciones generales, que serán en menos de cuarenta días. Para lo que sirviera, no tanto a los políticos, sino a los electores. Se ha firmado varias veces el Pacto Ético y pareciera que todos los días se viola.

Así, entre sueños y realidades, fui conformando el proyecto. En diciembre del año pasado pude afinar detalles con la representante en México del filósofo y a mi regreso, con fechas definitivas y una ruma de libros para regalarle a los potenciales patrocinadores empecé a organizarlo. Claro que por las fechas que venían (Navidad y Año Nuevo) nadie me hacía caso, así que tuve que esperar a que el 2014 arrancara para ir concretando el acariciado sueño.

Desde la Feria de Guadalajara, donde me reuní con la representante de Savater, no me eximí de burlas e indirectas, como el caso de un librero que me llegó a llamar ‘Mariela Savater’. Pero, como dice una página de Facebook, ‘si los que hablan mal de mí supieran lo que yo pienso de ellos, hablarían peor’, seguí adelante.

Gracias a la acogida entusiasta de instituciones como el Tribunal Electoral, la Universidad de Panamá, el grupo La Estrella de Panamá y Medcom, pude redondear lo más importante: el mensaje, el lugar, las piezas publicitarios y la cobertura mediática.

Tuve el respaldo solidario de la firma Galindo, Arias y López, las universidades Interamericana y Santa María la Antigua, así como de la Organización de Estados Iberoamericanos, de Cable & Wireless con su programa anual de Oratoria Panamá, de Banvivienda, de la Mesa de Concertación Nacional y del Instituto de Estudios Cívicos. Mundo Social y Radio Panamá también se sumaron a este esfuerzo y muchos otros que sin darme recursos, me ayudaron a divulgarlo.

Fueron muchas puertas las que toqué, algunas que en su mensaje y su manida Responsabilidad Social Empresarial tienen entre sus pregones los valores éticos y morales, instituciones del Estado y muy pocas las que me acogieron, pero fueron suficientes para montar la conferencia magistral, para que el mensaje llegara claro y contundente: ‘Si los políticos lo hacen mal, peor lo hacemos nosotros, que los elegimos y no los cambiamos’. 

Al final, y contra todo pronóstico, se hizo realidad el proyecto con el componente adicional de otorgarle al pensador mundial el doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad de Panamá.

Asistieron muchos intelectuales, políticos, pero también muchos jóvenes, para quienes Savater no les es ajeno, por el contrario, es un referente en su descubrimiento de la vida como producto de una buena educación.

El mensaje fue contundente: ‘Los ciudadanos establecemos los límites a la gestión que hagan los políticos’.