Las elecciones más tensas

El día de ayer culminó el período electoral que ha sido quizás uno de los más difíciles, tenso…

El día de ayer culminó el período electoral que ha sido quizás uno de los más difíciles, tensos e innecesariamente complicados que se recuerde después de la crisis que vivimos en 1989. Al momento de escribir estas líneas la votación aún no se ha iniciado, por lo que no puedo comentar sus resultados, pero la semana anterior estuvo marcada por la desmedida intervención del Presidente en la campaña electoral de su partido/franquicia y una poco saludable confrontación con el Tribunal Electoral.

Muchos se refieren a que la campaña inició hace unos meses pero para otros comenzó hace cinco años, precisamente cuando la alianza entre el CD y el Panameñismo se alzó con la victoria, con un slogan tan poco edificante como ‘los locos somos más’. No hemos tenido ni un minuto de descanso, defendiendo el patrimonio, que lo cruzaron por el mar construyendo de todas maneras la cinta costera 3, protestando por la posibilidad de que construyeran un disparate como la Torre Financiera al lado del Hospital Santo Tomás –destinaron el terreno a hacer el Hospital del Niño y a la fecha no han encontrado los recursos para hacerlo, aún cuando es urgente y se gastaron esa suma en el cierre de campaña-, se han violado todas las leyes electorales, se ha atentado contra la libertad de expresión a todos los niveles, se ha reprimido a nuestros hermanos indígenas y se ha dejado morir quemados a jóvenes que cumplían condena en un centro de cumplimiento. Lo más notable, especialmente para un experto en procesos electorales como es Daniel Zovatto, fue la abierta utilización de recursos del estado en la campaña del candidato oficialista y la participación no deseable (por no decir indeseable) en dicha campaña del presidente.

Haría falta revisar las reglas que arrojan déficits en materia electoral para reforzar el Tribunal Electoral y no confiarnos de entidades como la Fiscalía Electoral, que ha demostrado estar al servicio total y descarado del poder ejecutivo.