Ahora sí le toca al pueblo

Domingo 1 de febrero de 2015 

Dijeron en campaña que los miembros de gobiernos anteriores ‘entraban limpios y salían millonarios’

Mariela Sagel
marielasagel@gmail.com


El gobierno pasado se caracterizó por usar eslóganes que de tanto repetirlos –contaban con recursos inagotables para aplicar las tácticas goebbelianas de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad– la gente se los creía. Llegaron al poder con el estribillo ‘los locos somos más’ y muchos se volvieron locos. Como dijo Pablo Neruda, ‘Hay cierto placer en la locura que solo el loco conoce’. A saber cuál de tantos placeres que se prodigaban abiertamente era el que más gozaban.

Dijeron en campaña que los miembros de gobiernos anteriores ‘entraban limpios y salían millonarios’. Lo aplicaron al pie de la letra con su gente y en algunos casos, entraron millonarios y salieron multimillonarios. Lo que vemos de un tiempo para acá, de enriquecimiento ilícito del menos conspicuo de sus rufianes nos demuestra que sobrepasaron nuestra capacidad de sorprendernos.

Un buen día aparecieron por todos lados unas vallas y letreros que decían ‘ahora le toca al pueblo’. Subliminal a más no poder porque lo que le debió tocar al pueblo, que fueron mejores condiciones de vida, agua potable, alcantarillado sanitario, luz eléctrica, educación mínimamente aceptable, servicios de salud y seguridad fueron olvidados por las obras de concreto que inauguraron sin estar terminadas: la mega cárcel la Gran Joya, que ahora se va a quedar chica para todos los que esperamos que sean enviados a sus celdas, la Ciudad Hospitalaria, que habría que ver a quién benefició y está paralizada, pues no se previó el equipamiento, la cadena de frío que se congeló en su arranque y agravó aún más el agónico sector agrícola panameño.

La fastuosa ciudad de las artes, que también está en veremos, la Cinta Costera III que nos quitó el Patrimonio de la Humanidad, y como éstos, los Minsa-Capsi y las supuestas mejoras al sistema de atención en la Caja de Seguro Social, que acumula una mora quirúrgica que amenaza con llevar a un colapso los servicios que ésta presta.

Después dijeron ‘vamos bien’ y seguro que iban bien, robando a manos llenas, amenazando, pinchando celulares que daba gusto y nadie decía nada, nadie se quejaba. Antes de la campaña del títere que se sacaron del sombrero les dio por decir ‘más en 5 que en 50 años’ (primero fue más de 4 que en 40 y de allí subieron, total 10 para ellos no es nada). Ahora nos damos cuenta que robaron más en 5 años que en 50, quizá más que en todos los años que tenemos de ser república.

Esta semana los magistrados de la Corte Suprema, incluyendo a los que son muy cuestionados en sus criterios y lealtades, votaron a favor de investigar al ex presidente Martinelli. Fue una decisión histórica y definitivamente sembró esperanzas que en esta ocasión no va a haber impunidad y que la decencia se va a imponer. El autócrata corrió a refugiarse en lo que en su momento llamó ‘cueva de ladrones’ y desde allá se la pasó ofreciendo declaraciones absolutamente demenciales, que al que en alguna ocasión escuchó que estaba loco lo confirmó con solo oírlo. Dijo que el Presidente Varela lo quería matar y que el país estaba paralizado. Nada más alejado de la realidad, el Presidente está haciendo su trabajo sin influir en los demás órganos del Estado y el país sigue en la senda de crecimiento que las circunstancias lo han colocado desde hace más de 8 años, antes que vinieran los locos a robarnos la decencia y los recursos.

Ahora sí le toca al pueblo exigir que se lleve este caso de atraco a manos llenas de los dineros del Estado hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga, y que todos los involucrados sean castigados debidamente y los que se les demuestre que su estado mental es irremediablemente de locura, entonces sean enviados a un manicomio. Eso sí, con una camisa de fuerza y en una celda de la Gran Joya.