Ave, César, el que escribe te saluda…

Domingo 30 de agosto de 2015 

“La pasada Feria Internacional del Libro de Panamá finalizó con un homenaje al poeta César Young Núñez, un referente para los autores de hoy.”

Orit Btesh entrega reconocimiento a César Young Núñez

Mariela Sagel
marielasagel@gmail.com


La XI Feria Internacional del Libro de Panamá cerró con broche de oro su exitosa jornada haciéndole un justo reconocimiento al poeta y ensayista César Young Núñez, que lo recibió entre lágrimas de emoción de los presentes y bromas de sus amigos ‘de rutina’, como Neco Endara y Griselda López.

El vate, que el año pasado provocó una indignación colectiva entre muchos de –o todos – sus amigos, al posponer la entonces directora del Instituto Nacional de Cultura (INAC) la entrega de la condecoración ‘Rogelio Sinán’ el 25 de abril, Día del Escritor y Escritora Panameños, establecido por ley, por un supuesto ‘luto por el deceso de Gabriel García Márquez’ cuando todos sabíamos que la razón verdadera se relacionaba con la inminente pérdida de las elecciones del cuatro de mayo por parte del oficialismo.

En esta oportunidad, Young Núñez lo pasó de maravilla en el homenaje. Brindó por sus 81 años con décimas y cuitas de sus amigos, y la sorpresa de ver impresa por primera vez su tesis de grado, con el título Roque Javier Laurenza y la rosada celda del caracol , que le confirió el título de licenciado en filosofía y letras con especialidad en español en 1975 la Universidad de Panamá, editada por la Editorial Portobelo.

EL CHINITO QUERENDÓN

Con una memoria prodigiosa y capaz de recitar y de hecho, cantar a capela, como lo hizo ese día, las más elaboradas melodías y poemas, César es una referencia obligada en nuestro país, por sus ensayos, sus crónicas semanales periodísticas y su invaluable poesía. Lector impenitente, que tiene miles de libros en depósito y que no perdona una recomendación de una antología de escritor famoso, haya sido publicado donde fuera.

Hace un par de años lo llamé para despedirme porque me iba en un viaje por varios países, entre los que estaba España, y me pidió que le trajera una antología recientemente publicada de Juan Gelman, autor argentino que vivía en México desde su exilio y cuando la encontré, después de caminar todo Madrid porque no la tenían sino en una determinada librería, era un libro de más de 1,500 páginas. La traje en la maleta de mano, con tal suerte que el poeta Gelman murió menos de un año después, lo que motivó a César dedicarme una de sus usuales columnas dominicales de Julio Viernes en agradecimiento.

Afectado con una deficiencia cardíaca en los últimos años, ha tenido que bajar el ritmo de sus tertulias y parrandas, que tanto regocijo nos han dado a los que hemos tenido el privilegio de compartirlas, pero sigue con la misma curiosidad y avidez no solo los acontecimientos nacionales sino internacionales de relevancia y no hay feria de libro que perdone que no le traiga Letras Libres , la revista heredada de Octavio Paz que desde 1999 se publica en México.

Recibe a diario, con singular optimismo y mucha energía llamadas y visitas de los que lo queremos, que somos muchos o somos más. Vacilador de lo lindo, le encantan los juegos de palabras y de allí los títulos de las publicaciones que recogen su pensamiento poético: Poemas de rutina , Instrucciones para ángeles , Carta a Blanca Nieves y Poesía mía que estás en el cielo .

Los sonetos son su fuerte, y en ellos imprime el toque de humor y humanidad que le permiten jugar con las palabras y los sentidos ocultos de ellas. Es nostálgico, soñador, disfruta con el oficio de escribir y le sale fácil y bello. Estamos esperando un libro de sonetos a sus ‘amigas’, que somos un montón, que está ilustrado con dibujos del pintor Mario Calvit. Sin lugar a dudas, César es uno de los intelectuales más importantes y representativos de la moderna literatura panameña.

TRABAJAR PARA VIVIR Y VIVIR PARA DECLAMAR

La vida de César ha sido entretenida pero también dura. Capturado desde niño por el vicio de leer, trabajó en una compañía de seguros hasta que se jubiló, pero no por eso abandonó sus compromisos literarios. Fue amigo de todos los intelectuales que se respeten en Panamá (como Rogelio Sinán, Ricardo J. Bermúdez, Ramón H. Jurado y Joaquín Beleño y lo es de Bertalicia Peralta, de Gloria Guardia y Gloria Melania Rodríguez, quien pronunció unas elocuentes palabras en su homenaje) y recibió de José de Jesús Martínez (alias Chuchú), uno de los más significativos respaldos a su poesía y a su oficio.

Ha ejercido una gran influencia entre los jóvenes poetas, que le siguen por su poesía sincera y humorística, y deslumbra por su elocuencia y su camaradería en todo momento.

Ha sido, además de amigo incondicional, una referencia obligada para entender la fenomenología de los panameños, que igual se van de farra que a una feria del libro. Atendió a su madre como hijo ejemplar y a sus dos hermanos difuntos, y ahora le toca a él recibir todo el calor de hogar de su hermana Noris y su familia, con quienes vive desde hace unos años, cuando tuvo que desmantelar el apartamento en Obarrio donde uno se sentaba sobre montañas de libros.

En el emocionado discurso de clausura de la XI Feria, entre lágrimas y agradecimientos, la presidenta de la Cámara Panameña del Libro, Orit Btesh, hizo puntales señalamientos a la trayectoria de César Young Núñez, pero también exigió que el Presidente Varela se haga presente el próximo año en esta cita cultural única en Panamá, que se han convertido en obligante anual. Con toda la razón la señora Btesh hizo esta exigencia porque el Presidente pidió cambiar la fecha de inauguración para el día que no se celebraba la reunión de gabinete, y a pesar de ello, no acudió, ni tampoco lo hizo la Primera Dama. En la agenda de los gobiernos anteriores y en la de éste no hay espacio para la cultura, y esto lo han evidenciado en más de una ocasión los más conspicuos representantes temporales del estado.

Queremos tanto a César* por lo que significa para Panamá, lo que ha hecho en silencio por todas las generaciones de panameños que tienen una identidad cultural inexpugnable pero latente, a punto de explotar.

En semblanza del libro de cuentos Queremos tanto a Glenda , del escritor argentino Julio Cortázar, autor de Rayuela , que recientemente se conmemoró 101 años de haber nacido. Cortázar falleció en 1993.