De pinchazos e hidroeléctricas

Domingo 12 de julio de 2015 

‘Veintiséis meses de sesenta dan un 43.5 % de toda la gestión, no es ningún porcentaje despreciable, es casi la mitad’

Mariela Sagel
marielasagel@gmail.com


En ocasión de cumplirse el primer año de Gobierno del presidente Juan Carlos Varela, muchas fueron las intervenciones que tanto miembros de su gabinete como políticos de todas las tendencias hicieron en los medios de comunicación, cada uno haciendo su evaluación desde el punto de vista en que la veía o que le convenía.

Escuché, por ejemplo, al ministro Milton Henríquez defender la posición que ha tomado el Gobierno en relación a la hidroeléctrica de Barro Blanco, bajo la excusa de que el gobierno de Martín Torrijos otorgó la concesión y el de Ricardo Martinelli empezó su construcción. Según la información que proporciona la empresa que lleva a cabo la obra, dicha construcción se inició en febrero de 2011, cuando aún estaban en alianza los partidos Panameñista y CD, por lo que el mismo señor Varela avaló dicho proyecto.

La suma de los meses que conforman una gestión de Gobierno es de 60, por el equivalente a cinco años de Gobierno. El rompimiento de la alianza se dio en septiembre de 2011, o sea, cuando ya habían pasado 26 meses de los 60 en que estuvieron de manitas cogidas hasta para darle con un mazo a las propiedades que consideraban que estaban usurpando terrenos ajenos, comprado equipos de escuchas, pinchando teléfonos, suscrito contratos de cobro de cuentas morosas en impuestos, y adquirido radares y lanchas patrulleras que nunca sirvieron. Las sublevaciones de las poblaciones indígenas se dieron en esos primeros 26 meses.

Esa participación de la que ahora no se quieren acordar algunos funcionarios que con toda razón le echan la culpa al Gobierno anterior del despojo y saqueo que hicieron de las arcas del Estado, a través de contrataciones directas, sobrecostos, sobreprecios y las compras a través de programas de ayuda a los necesitados, fue el marco en que se desarrollaron todos los desafueros que permitieron más robos en cinco años que en los 112 de república. Veintiséis meses de sesenta dan un 43.5 % de toda la gestión, no es ningún porcentaje despreciable, es casi la mitad.

Posiblemente por esa razón se percibe que la justicia está siendo selectiva, porque se ha enfocado en aquellos casos en que no se han visto involucrados los altos mandos del partido Panameñista, y si lo han estado, se ha buscado la manera de no tocarlos o, por lo menos, no hacerlo público.

Hace poco le escuché al reverendo Nuncio Apostólico, en ocasión de la instalación de la junta directiva del Fórum de Periodistas que ‘comunicar bien nos ayuda a conocernos mejor entre nosotros, a estar más unidos. Los muros que nos dividen solo se pueden superar si estamos dispuestos a escuchar y a aprender los unos de los otros’.

De igual forma, agregó el prelado que ‘la comunicación es, en definitiva, una conquista más humana que tecnológica’. Y se preguntaba: ‘¿Qué es lo que nos ayuda a crecer en humanidad y en comprensión en la era digital?’.

Definitivamente no es el sentarse a desviar la responsabilidad que se tiene al mando de una cartera ministerial, sugiriendo que el problema es heredado; porque, en principio, fue una responsabilidad compartida la de ejecutar un proyecto o refrendar un contrato. Igualmente fue una acción cómplice el leer los reportes de los pinchazos y escuchas que se daban a diario a políticos y figuras que se consideraban peligrosas para la seguridad nacional. ¿Será esto la ‘corrección fraterna’ de la que habla el presidente?

Haría falta la corrección de la información para que todos sepamos la verdad, aunque ésta esté conformada de muchas verdades, como decía Antonio Machado: la mía y la del ministro Henríquez, la del presidente y las del resto del gabinete. Como dijo el Nuncio: ‘El compromiso personal es la raíz misma de la fiabilidad de un comunicador’.