Día del Periodista y del Escritor Encarcelado

Domingo 15 de noviembre de 2015 

 

“Quería continuar dándole palo a las declaraciones que vertió el expresidente Martinelli a una periodista de CNN el día de nuestra bandera.”

Mariela Sagel
opinion@laestrella.com.pa


Quería continuar dándole palo a las declaraciones que vertió el expresidente Martinelli a una periodista de CNN el día de nuestra bandera, pero no vale la pena, porque, como todo en este país, eso no pasó de ser un albur y es hoy, periódico de ayer. Un pataleo de ahogado y el diputado que mandaron a defender al Gobierno hizo un papelón. Es sospechoso que la periodista supiera interioridades que nos conciernen a los panameños. Más parecía un publirreportaje.

Sí quiero agregar que el señalamiento de que un tercio del territorio panameño estaba en manos de las FARC colombianas no ayuda en nada a su rabioso ministro de Seguridad, cuyo afán de ‘goliralizarse ‘ nos metió en compras de radares y lanchas que no han servido para nada y que nos tiene inmerso en una maraña de recursos y cartas desde la cárcel, cuyo final seguramente va a ser el mismo de tantos otros ‘privados privilegiados ‘ de libertad.

Es más importante resaltar las conmemoraciones que se dieron esta semana por la celebración en Panamá del Día del Periodista el 13 de Noviembre, que se celebra en esta fecha por ser el aniversario de la muerte del poeta y periodista Gaspar Octavio Hernández, quien falleció en la redacción de La Estrella de Panamá , donde laboraba, escribiendo un editorial en defensa de los símbolos patrios y el idioma español en 1918. En este marco se le hizo un reconocimiento a la veterana periodista Luz María Noli por parte del Consejo Nacional de Periodismo, que estuvo complementado por una conferencia sobre temas económicos que expuso el analista económico Carlos Vallarino.

Este tipo de charlas son fundamentales para que los medios informen con veracidad y sin sensacionalismo, y se desconecten por un momento (especialmente los de televisión) del rating que quiere ver sangre, a quién metieron preso y cuál exclusiva consiguen sus periodistas y no darnos un cuadro explicativo, correcto y científico de la realidad de las finanzas públicas, la monstruosa deuda externa que nos dejaron y sobre todo, por qué no avanza la economía al ritmo trepidante con que venía comportándose hasta hace poco y aún así, seguimos siendo el segundo país en el hemisferio con la tasa más alta de crecimiento anual.

Y hoy, 15 de noviembre, se conmemora, desde hace 34 años, el Día del Escritor Encarcelado y hace unos días nos enteramos que un escritor salvadoreño ha tenido que salir de su país por las amenazas que ha recibido debido a la publicación de una novela donde trata de la matanza de los jesuitas en 1989. Y es que aquel que trate de desligar el periodismo de la narrativa no solo es ignorante, sino que atenta contra la libertad de expresión, porque son más los escritores que se han forjado como periodistas que los que vienen de otras profesiones. Las amenazas a Jorge Galán, que ha tenido que exiliarse en España, han sido condenadas a nivel mundial, manifestando su apoyo y contra la impunidad de los autores materiales e intelectuales del asesinato de los jesuitas por parte de los intelectuales Luis García Montero, Fernando Valverde, Almudena Grandes, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, María Dueñas, Miguel Ríos, de España; Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez, Gioconda Belli (Nicaragua), Piedad Bonnett (Colombia), Donald Hall (Estados Unidos, Poeta Laureado del Congreso) Juan Villoro y Jorge Volpi (México) y Charles Simic (Estados Unidos, Premio Pulitzer) entre otros. Debemos sumarnos a esta protesta mundial.

Salman Rushdie, el escritor indio-británico, no llegó a ser encarcelado pero pesa sobre su cabeza una sentencia de muerte (‘fatwa ‘) que lo ha impulsado a vivir bajo constante protección. Hace poco leía la magnífica obra de Montse Roig, La Aguja Dorada , que en su prólogo relataba una frase que le dijo Eduardo Galeano cuando volvía a Uruguay, una vez restaurada la democracia, refiriéndose a algo que escribió Simón Bolívar en su diario, en sus últimos años, sobre un cura: ‘Sabe elogiarme, pero no sabe defenderme ‘. Abracemos la defensa no solo de los escritores y periodistas, sino de las ideas.