En los tiempos del gran engaño

Domingo 19 de octubre de 2014  

“La última obra de Volpi, presentada durante la pasada Feria del Libro, está inspirada en parte en la crisis financiera.”

 EFE
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El escritor mexicano Jorge Volpi, quien pertenece a la generación del ‘crack’, nació el año en que ocurrió la ‘Masacre de la Plaza de las Tres Culturas’ -acaecida en 1968, Tlatelolco- que fue ampliamente denunciada y documentada por políticos e intelectuales. Esa generación del ‘crack’ la formaba un grupo de escritores que quiso hacer un rompimiento con el ‘post boom’ literario del siglo XX, que cultivaba una literatura compleja, de mayor exigencia formal, estructural y cultural, y que generalmente aborda una narrativa apartada del espacio y tiempo mexicano. Destacan, además de Volpi, Pedro Ángel Palou e Ignacio Padilla.

En su última novela, titulada Memorial del engaño -presentada brillantemente por la escritora y poeta Consuelo Tomás en la pasada Feria del Libro de Panamá- Volpi nos entrega una obra totalmente atípica, narrada en primera persona (como si se tratara de un estafador de Wall Street).

Volpi define la obra como una ‘novela picaresca contemporánea donde los mendigos del ‘Siglo de Oro’ son aquí expertos económicos cargados de másteres MBA’. Uno encuentra el libro como de un autor llamado J. Volpi. No hay referencia alguna al mexicano en las solapas o contraportada y, en cambio, se establece que el autor trabajó en J.P. Morgan y Long Term Capital Management, acusado de defraudación y actualmente de paradero desconocido. Está supuestamente traducido del inglés y es allí donde empieza el engaño.

Volpi lleva al límite el juego entre realidad y ficción en su magistral y compleja obra Memorial del engaño , inspirada en la crisis financiera que se desató en el 2008 con la quiebra de Lehman Brothers. El título es apropiado, al hacer referencia a un engaño dentro de otro gran engaño, que es su empaque y factura.

Durante la Feria del Libro el pasado mes de agosto, Volpi también fue conductor del homenaje que se le rindió al escritor mexicano Carlos Fuentes, de quien leyó Terra Nostra cuando tenía 16 años y le cambió la vida y lo convirtió en escritor. Con Fuentes lo unió una gran amistad y juntos compartieron cátedras en universidades estadounidenses.

DESPISTE EDITORIAL

Quien no conoce a Volpi, ni sabe que ha obtenido premios y escrito varios libros, compra el argumento con solo leer la contratapa. El J. Volpi que allí retratan está acusado de haber desfalcado 15 mil millones de dólares, una cifra considerablemente menor de los 65 mil millones por las que se ha acusado a Bernard Madoff (pero suficiente para que sea considerado como uno de los grandes criminales financieros de este siglo).

La obra está presentada como si se tratara de una autobiografía de J. Volpi, un agente neoyorquino. Las memorias -supuestamente publicadas en 2013- son narradas con cinismo por aquellos que se creían ‘amos del universo’: un grupo de expertos financieros, inversionistas, reguladores y políticos -entre lo que se cuentan varios premios Nobel de Economía-, los responsables de una de las mayores catástrofes económicas de todos los tiempos.

Sin embargo, durante la presentación de Memorial del engaño en la pasada FIL -y de la mano de Consuelo Tomás-, Volpi explicó cómo fue que tomó prestado ese personaje, que no tiene nada que ver con él, ya que su apellido es de origen italiano y el del estafador procedía de Polonia. Asimismo, detalló las diversas maneras en las que pudo entretejer varias historias a la vez, ya que en el fondo la verdadera historia es saber si el padre del financista fue un agente comunista en los tiempos del McCarthismo.

ENGAÑO SIN TÉRMINO

En la novela se manejan varios tiempos, pero solo un hilo conductor. El escritor nos sitúa en la época del Comité de Actividades Anti Estadounidenses, que dirigía el senador Joseph McCarthy, y que persiguió a todo aquel que mostrara una remota simpatía por el pensamiento progresista, socialista o comunista. El Comité se formó en 1938 bajo la premisa de investigar las actividades de los nazis y del Ku Klux Klan, pero nunca tomó acciones contra estos últimos y sí lo hizo contra artistas famosos como Charlie Chaplin, que se vió forzado a emigrar para continuar su trabajo.

La información que ofrece la novela es abundante, desbordante, y toda está perfectamente respaldada por la investigación que hizo el autor. Se narran, por ejemplo, el juicio por perjurio a Alger Hiss y la ejecución de los esposos Rosemberg.

El autor también hace referencia a la acusación de ser espía soviético que siempre pesó sobre Harry Dexter White, economista del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que participó en la conferencia de Bretton Woods y quien redactó el primer borrador que sentaría las bases para el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Por estas acusaciones White fue llevado a juicio, falleciendo tres días después de haber testificado ante el Comité.

El tal Volpi era un amante de la ópera y se convirtió, gracias a los entuertos que fue haciendo durante su vida con los fondos de inversión, en un gran mecenas. Tenía una doble vida amorosa, para lo que le era útil su total falta de escrúpulos. A lo largo de todo el libro se afana por descubrir si su padre fue, en efecto, un agente comunista.

Memorial de engaño está construida con estructura de ópera, objeto de la afición desmesurada de Volpi. Su lectura no defrauda, ya sea que se trate de un lector lego o conocedor del tema financiero. Es una novela adictiva, que lleva al lector a constatar qué tan verídicos son los personajes históricos que aparecen y los datos que se ofrecen.