¿En víspera de la primavera?

Domingo 18 de enero de 2015 

“Desde que asumieron sus funciones el Contralor y la Procuradora, se empezaron a desatar los nudos que nos tenían en un limbo de inseguridad.”

Mariela Sagel
marielasagel@gmail.com


Los acontecimientos de esta semana, que nos sorprendieron con los allanamientos que se hicieron en la madrugada del lunes, para capturar, finalmente, a dos de los cuatro directores que tuvo el Consejo de Seguridad, hicieron pensar a muchos de los que clamamos que se haga una justicia pronta para los desafueros que cometió el gobierno anterior –no solo contra los ciudadanos violando su privacidad sino contra la integridad del país–, que había llegado la primavera a Panamá. Esta figura se refiriere a la primavera árabe, una serie de levantamientos populares que empezaron desde el año 2010 en los países árabes, principalmente con la revolución tunecina de ese año, y ha seguido en otros países del área, en los que contrario a lo que hasta ahora había ocurrido, donde golpes militares daban paso a gobiernos autocráticos, la tendencia en todas estas ‘revoluciones’ ha sido para que se restablezcan las condiciones democráticas, donde prevalezcan las libertades y el respeto a la integridad del ser humano.

Mi admirado Noam Chomsky, filósofo y activista estadounidense y profesor de MIT de Boston, señala que las protestas en el Sahara Occidental acontecidas en octubre de 2010 fueron el punto de partida de las revueltas que prosiguieron en Túnez y Egipto (la más emblemática) y se siguieron propagando, como la caída de los dominós, en otros países vecinos. Algunos los asemejan a las revoluciones de 1830 y 1848 y lo que se vivió posterior a la caída del Muro de Berlín en el este Europeo, en 1989.

Pero aquí, como no tenemos primavera, sino estación seca (que llamamos verano) y estación lluviosa (que dura casi todo el año) no hemos llegado ni cerca de tener una víspera de primavera, aunque los árboles de guayacanes estén floreando cuando no deben. Eso es producto del cambio climático, no que nos acerquemos a la primavera y mucho menos, a una política.

Lo que ha ocurrido a la velocidad del rayo es que, a partir de que asumieron sus funciones el Contralor y la Procuradora, ambos empezaron a desatar los nudos que nos tenían en un limbo de inseguridad e inestabilidad, además de ansiedad que clamaba por justicia y rendición de cuentas. El motivo principal que tuvieron estas primeras pesquisas fue encontrar la máquina pinchadora comprada con dineros del Programa de Ayuda Nacional (PAN), y que operaba el Consejo de Seguridad. También le tocó a la ex ministra de Educación su turno para que explicara la compra no solo de unas mochilas escolares sino de comida deshidratada en estado de descomposición, para darles a los estudiantes, por arriba de los 45 millones de dólares. Está pendiente lo que debe seguir revelando el ex director del PAN que convenientemente se enfermó (todos lo hacen) para no seguir implicando a sus ex jefes, la resolución del caso del magistrado de la corte y que empiece la verdadera aplicación de la justicia a los responsables de muchos de los crímenes de lesa humanidad y lesa patria, empezando por el ex presidente, sus ministros de obras públicas y salud, de desarrollo social y de la presidencia, que permitió tanto desmadre en el PAN. También se debe incluir en esta lista a la dirección de ingresos con su cuestionado contrato de cobranzas, los sobre precios y sobre costos de las obras emblemáticas (Metro, carreteras, Cinta Costera 3, etc.)

Detallo todo esto porque los desplazados del poder se han dado a la tarea de propagar en las cadenas de noticias internacionales alegando que lo que se ha instaurado aquí es una dictadura y que no hay garantías. Todo lo contrario, se están restableciendo las mismas y se salió de un gobierno autócrata y violador de los derechos humanos a uno que si se esmera, puede hacer un buen trabajo, devolviendo la confianza a todos, y ojalá que promoviendo que llegue a Panamá la anhelada primavera.