Lo que será de la cumbre

Lunes 6 de abril de 2015

“Esta semana se celebra en Panamá la VII Cumbre de las Américas, y hay toda clase de expectativas, negativas y positivas.”

Esta semana se celebra en Panamá la VII Cumbre de las Américas, y hay toda clase de expectativas, negativas y positivas, para los que vivimos en la capital. Negativas porque habrá mucha incomodidad por la férrea seguridad a la que estaremos sometidos y los trastornos que va a causar los días previos y durante la celebración la presencia del presidente de los Estados Unidos, Barak Obama. Positivos porque debemos seguirla de cerca, a través de las transmisiones por televisión y los que tengan el privilegio de asistir a algunos actos, la evaluación que una reunión multilateral como ésta puede aportar al desarrollo hemisférico.

Positivo también es que sea Panamá el escenario para que por primera vez en más de medio siglo, estén juntos el Presidente de Estados Unidos y el de Cuba, posterior al anuncio del primero que se empezarían a normalizar las relaciones con la isla caribeña, que ha sufrido el más duro bloqueo que cualquier país haya experimentado, para demostrar la fortaleza del pueblo cubano y lo recursivo que es para sobrevivir contra todo pronóstico.

Otros participantes elevan muchas expectativas, como el presidente de Venezuela; el de Bolivia, que lidera una cumbre de los pueblos, en forma paralela, y también participará en un juego de fútbol. De las mujeres presidentas del continente no vendrá la más interesante, la presidenta de Chile, por las recientes inundaciones que han causado serios desastres en su país. La atención estará puesta, definitivamente, en lo que haga Raúl Castro, lo que diga Nicolás Maduro, lo que juegue Evo Morales y donde se mueva y con quien hable Barak Obama. Los foros paralelos también serán de gran relevancia e interés.

Panamá ha hecho un buen trabajo para volver a ser el país que concilie y convoque. Picó por delante al invitar a Cuba mucho antes que los Estados Unidos anunciara el inicio de su reconciliación. Nos toca seguir de cerca lo que ocurre y mostrar nuestra mejor cara.