Tolstoi y Godunov

Domingo 1 de noviembre de 2015

La historia de la iglesia ortodoxa rusa es riquísima y llena de anécdotas, por la siempre tensa relación entre la intelectualidad y ‘el opio del pueblo’.

Campanario Mariela Sagel
Campanario en el Vaticano ruso 

MARIELA SAGEL


La historia de la iglesia ortodoxa rusa es riquísima y llena de anécdotas, por la siempre tensa relación entre la intelectualidad y ‘el opio del pueblo’. Leo Tolstoi, el gran escritor, tuvo una posición particular con el cristianismo y en especial con la Biblia, expresada a lo largo de su rica vida interior que produjo grandes obras maestras de la literatura. Sus cuestionamientos lo llevaron a intentar volver a escribir los Evangelios. Por ser muy crítico con la Iglesia ortodoxa rusa, fue excomulgado por el Santo Sínodo en 1901. Por expreso deseo del escritor su tumba no porta cruz alguna. La excomunión de Tolstoi fue confirmada por el Patriarca de Moscú y toda Rusia, Alejo II, en el centenario de su declaración, en 2001.

Un zar cuyos restos y los de su familia reposan en una humilde tumba en el Monasterio ubicado en Sérguiev Posad es Boris Godunov, que fue también inspiración para una obra teatral de Aleksandr Pushkin y una ópera de Modest Músorgski.

Durante su regencia como zar se constituyó el Patriarcado de Moscú de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Con ello la Iglesia rusa se convirtió en autocéfala y se emancipó de la influencia del patriarca de Constantinopla. Emparentado con Iván el Terrible, fue el primer zar que importó gran cantidad de maestros extranjeros, el primero en enviar jóvenes rusos a recibir educación en otros países, y el primero en permitir que se construyeran iglesias luteranas en Rusia.

Boris Godunov fue uno de los más grandes zares de Rusia pero era desconfiado y no era cordial con los que lo rodeaban. Su miedo a posibles pretendientes al trono lo indujo a prohibir que algunos de los más importantes boyardos contrajeran matrimonio.

Según la Unesco, que declaró a la Lavra de la Santísima Trinidad y San Sergio en Sérguiev Posad Patrimonio de la Humanidad en 1993, se trata de ‘un buen ejemplo de monasterio ortodoxo en funcionamiento, con rasgos militares típicos de los siglos XV al XVIII, período durante el que se desarrolló’.