Una galería de fábula

Domingo 25 de octubre de 2015

La fachada de la galería Tretyakov hace referencia a un cuento de hadas ruso

Fachada de la galería con una estatua de su fundador Pavel Tretyakov.

La galería de arte ruso más importante del mundo, llamada Tretyakov, se encuentra al sur del majestuoso Kremlin, el conjunto que se asocia con la sede del poder en Rusia, que tiene dentro de sus murallas cuatro palacios y cuatro catedrales, además de innumerables riquezas y sorprendentes extravagancias, típicas de los zares, como un cañón inmenso y una campana que pesa 210 toneladas, a la que se le desprendió un pedazo.

La galería debe su nombre a su patrón, Pavel Tretyakov, que donó su colección a la ciudad de Moscú al momento de su muerte. Tiene más de 130 mil obras de arte, entre cuadros, iconos y esculturas. Un verdadero tesoro que ha sido cuidado, preservado y regentado primeramente por el gobierno zarista, después por las autoridades de la Unión Soviética y ahora por la Federación Rusa.

Su actual fachada, emblemática para todos los que la visitan, hace referencia a un cuento de hadas ruso y fue construida entre 1902 y 1904. Posterior a esa fecha la galería se ha extendido a varios inmuebles adyacentes, incluyendo una iglesia cercana, la de San Nicolás de Jamóvniki. Uno de los principales propósitos de Pavel Tretyakov, el de la promoción y divulgación del arte ruso, se hace desde una edificación en Krymski Val.

LA FAMILIA TRETYAKOV

Sin haber pertenecido a la aristocracia rusa, los antepasados de Pavel y Sergei, su hermano, que también fue un coleccionista de obras de arte, se fueron labrando una posición acomodada por medio del comercio de los textiles. La familia estuvo siempre muy cercana a las manifestaciones artísticas, cultivando la lectura y el amor a los libros, asistiendo a presentaciones de ballet y ópera y presenciando innumerables conciertos. Algunas de las hijas de Pavel se casaron con renombrados músicos, por lo que el ambiente cultural fue un factor fundamental para desarrollar el buen gusto.

Según Pavel Tretyakov ‘el dinero debe servir para mejores propósitos, más allá de solamente gastarlo en las necesidades diarias’. En una carta que le escribió a una de sus hijas le confesó que ‘desde joven supe que lo que adquiría a la sociedad debe regresar a ella de alguna forma. Las condiciones de vida no deben permitir a una persona vivir sin propósito o como un holgazán’.

Al ir solidificando su posición económica, Pavel Tretyakov empezó a comprar arte ruso, primero obras sobre papel y los famosos iconos, pero fue poco a poco haciéndose amigo de los más famosos artistas, a algunos incluso llegó a patrocinarlos.

Se marca la fecha de 1856 como el inicio de esta importante colección y al momento de su muerte, ocurrida a los 66 años, a fines de 1898, dejó en su testamento la misma a la ciudad de Moscú y dinero para su manutención.

Su hermano menor, Sergei, decidido a no competir con Pavel, compró en forma más modesta pero se inclinó por obras de grandes maestros europeos, como los flamencos y franceses. A su muerte le dejó a Pavel su colección, por eso se conocía en su tiempo como la Galería de arte Pavel y Sergei Tretyakov de la ciudad de Moscú. Actualmente, es una galería estatal que funciona en forma muy eficiente por el respeto a las artes que siempre ha existido en Rusia.

Salas de la galería

LAS OBRAS MÁS DESTACADAS

Sería muy temerario tratar de destacar las obras más valiosas en una colección que no solamente es inmensa sino que está expuesta con verdadero profesionalismo, extraordinarios marcos y pedestales y una mezcla de iluminación natural y artificial que beneficia la apreciación de su magnificencia. Sin embargo, siempre hay piezas destacadas que tienen su historia. El cuadro titulado ‘Rural icon-bearing Easter Procession’ (‘Icono-cojinete Procesión Rural de Pascua’) de 1861, del pintor Vasily Perov, fue catalogado por muchos como inmoral, ya que contenía –según sus detractores, incluyendo al Santo Sínodo, máxima autoridad patriarcal de la iglesia ortodoxa rusa– un mensaje anti clerical. El coleccionista no se amedrentó y como le gustaba mucho lo que pintaba el artista Perov, compró otros cuadros pintados por él, como ‘Troika’ y ‘Dilettante’, y también le encargó varios retratos. Cuando el artista murió, Tretyakov le organizó una exposición póstuma.

Otro dato relevante es el del retrato del escritor Leo Tolstoi, que era reticente a sentarse a posar para el artista L. Kramskoy, en 1873. Por aproximadamente cuatro años muchas personas trataron de persuadir al gran escritor para que aceptara posar pero solamente lo logró el artista al decirle que no pintaría su retrato, pero de igual manera ‘ninguno de sus contemporáneos lo haría y cuando en 30, 40 ó 50 años alguno lo haría él (Tolstoi) se arrepentiría de no haber posado antes…’

El autor de Ana Karenina aceptó con la condición que hiciera dos retratos, uno para la colección Tretyakov y otro para él. Kramskoy aceptó el reto y pintó los dos retratos.