‘Annus horribilis’

Mariela Sagel, El Siglo, 28 de noviembre de 2016
Este año 2016 no será recordado por haber sido un buen año, sino uno que nos ha traído sorpresas, casi todas desagradables y a nivel mundial, por lo que casi nadie se escapa.

 

El Brexit, el plebiscito que se celebró en el Reino Unido para decidir si ese país debía permanecer o no en la Unión Europea, se impuso por un estrecho margen y una opinión pública manipulada, tanto que al día siguiente ya se querían arrepentir los que le votaron al SI.

El proceso de paz en Colombia, que recibió un tímido rechazo por una indiferente población que fue hábilmente manipulada por medio del miedo, dejó a ese país sin esperanza  de vivir en paz.

El triunfo de un demente como Donald Trump, también por una población manipulada y atemorizada ha devuelto el péndulo hacia las políticas del recalcitrante hombre blanco y a saber qué otras cosas se verán en estos cuatro años venideros –que espero y confío solo sean cuatro–. Y ahora se muere Fidel Castro, el guerrillero del tiempo como lo tituló una escritora que hizo su biografía. Si bien la vida siempre termina, más temprano o más tarde, no dejó de ser una sorpresa su fallecimiento. Nadie debe alegrarse por la muerte de un ser humano y mucho menos celebrarlo como lo han estado haciendo principalmente en Miami.

¿Qué pasará este último mes del año, año que también ha traído sequías y cuasihuracanes a nuestro país? Ha habido lunas fastuosas, lluvias terribles y tranques descomunales. Muchos van a poder decir que ha sido un “annus horribilis” , una expresión del latín que puso de moda la reina Isabel II cuando aquel año 1992 ella y su familia sufrieron toda clase de problemas y tragedias, como divorcios, muertes y otros. Significa “año terrible” y en lo personal, no creo que pueda soportar otro golpe más.