CANCILLERÍA CHAMBONA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 27 de junio de 2016

Los puntos que ganó la cancillería organizando la Cumbre de las Américas, que hizo posible que se consolidara el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos los ha ido perdiendo por su falta de acción y en otras, por sus desaciertos en política exterior.  En el tema Martinelli, un lacónico “es complicado” fue la respuesta que dio la Canciller sobre la extradición y, al llegar la orden de la Corte Suprema, les ha dado cortas y largas.  Es obvio que no quieren que el ausente en la fiesta de la ampliación vuelva a Panamá, y a saber por qué.

A la par ha seguido el tema de los Mossack Fonseca Papers, que han embarrado al país poniéndonos como los actores de actos ilícitos que no son tales, y que los que más los practican son algunos estados de los Estados Unidos.  En ningún momento la cancillería ha salido a defender el nombre de Panamá y cuando el ministro de economía fue a reunirse con su homólogo francés, le hicieron muchas humillaciones, por las que la cancillería debió protestar alto y claro.

Ha seguido el caso Waked, que independientemente de las investigaciones que se estén llevando a cabo, ponen en peligro la libertad de expresión.  La cancillería ha debido exigir a los Estados Unidos que se saque a La Estrella y El Siglo de la Lista Clinton, que no tiene ningún poder en nuestro país sino que es vinculante para sus nacionales.

La intromisión y atrevimiento del embajador estadounidense ha debido ser motivo para que se le declare non-grato desde el primer momento o por lo menos llamarle la atención por sus desafueros.   Y finalmente, el enredo que formó en lo que concierte a la liberación del joven Mizrachi, comunicando que el chico se había escapado, cuando no fue así.  La cancillería debería replantearse su accionar para que represente los intereses panameños ante las naciones extranjeras y no estar dando tiros al aire o reaccionando trasnochadamente.