CINCO ESQUINAS, LA NUEVA NOVELA DE VARGAS LLOSA

Por Mariela Sagel, Facetas, 3 de abril de 2016

Cinco esquinas

La producción literaria de un escritor que ha recibido el premio nobel de literatura siempre va a estar bajo el escrutinio estricto de sus lectores, después que éste le es concedido, y lo mismo pasa con todos aquellos que logran de una primera aventura literaria conseguir fama y contratos para filmar su novela, u obtienen el éxito inmediato.  Mario Vargas Llosa, que lo mereció en 2010 no es una excepción, como no lo ha sido María Dueñas, autora de “El tiempo entre costuras”, que fue llevada a ser una serie de televisión muy vista, ni escapó a ello Umberto Eco con su libro “El nombre de la rosa”, que además de haber sido una novela muy leída, se convirtió en una película con singular éxito y con actores de primera.

El premio Nobel de Literatura no se otorga por una obra en específico, sino por el conjunto de su producción literaria.  Gabriel García Márquez lo recibió en 1982, cuando ya había escrito “Cien años de soledad”, y continuó escribiendo obras maravillosas, como “El amor en los tiempos del cólera”, “Noticias de un secuestro” o “Vivir para contarla”, entre muchas otras, sin que nadie le reclamara que no había superado su obra emblemática.  Pero así es la idiosincrasia de muchos, que exigen excelencia, y de otros, que no entienden la fenomenología de un premio tan complicado.

El peruano que se ha hecho más célebre por haber cumplido 80 años en estos días, y que ha celebrado entre grandes celebridades su onomástico, acaba de publicar una novela titulada “Cinco Esquinas”, que pretende reflejar una época de la vida del Perú bajo el gobierno de Alberto Fujimori y su mano derecha, Vladimiro Montesinos (apodado en esta ocasión como El Doctor), cuando se imponía un toque de queda, y prevalecía el amarillismo de una prensa que se vendía a los caprichos de los mandamases y buscaba con sus extorsiones y la manipulación de situaciones, destruir reputaciones de adversarios mediante campañas sucias que estaban muy ligadas a las acciones personales y privadas de sus objetivos.  Dice el autor en la introducción, que ese mismo periodismo puede convertirse en un instrumento de liberación, de defensa moral y cívica de una sociedad.  No estoy segura que esta segunda premisa la logre con esta novela.

EL NOMBRE DEL LIBRO

Cinco Esquinas es un barrio limeño que está aparentemente en decadencia, pero que fue en el siglo XIX el lugar predilecto de bohemios, políticos, intelectuales y artistas, y sus casonas y solares fueron testigos de las típicas jaranas criollas y las tertulias de pensadores. Hoy, ‘Cinco Esquinas’ se mantiene como ingreso al jirón Junín y tránsito de salida de los Barrios Altos, hacia el Cercado de Lima, rumbo al jirón Áncash y al cementerio ‘Presbítero Maestro’.  Allí vivía uno de los más llamativos personajes de la novela, la llamada Retaquita, que de villana pasó a héroe en forma un poco acelerada en el relato.

Cinco Esquinas” es una novela que combina una trama de poder político, prensa amarilla, manipulación y erotismo sin lograr conseguir la maestría que leímos del Nobel peruano en “La fiesta del Chivo”, por ejemplo.  El autor dice que en el desarrollo de la historia pasó de ser un thriller a una especie de mural de la sociedad peruana en los últimos meses de la dictadura de Montesinos y Fujimori, a fines de los años ’90.

Nobel Literature laureate Mario Vargas Llosa of Peru speaks at the Nobel banquet in the Stockholm City Hall December 10, 2010. Every year since 1901 the Nobel Prize, an international award administered by the Nobel Foundation in Stockholm, has been awarded for achievements in physics, chemistry, physiology or medicine, literature and for peace. REUTERS/Henrik Montgomery/Scanpix Sweden

Independientemente de que las escenas eróticas sean de un tono subido, lo que a mí no me molesta en lo más mínimo, el tema del cambio de parejas entre amigos y el lesbianismo entre ellos me intriga de que esa sea la verdad de que sea el mural de la alta sociedad peruana en esos tiempos e incluso en la actual. O de la alta sociedad panameña, para extrapolarla acá.  Me dediqué a la faena de averiguar si es algo común en la nuestra y tal parece que los “threesome” (relación sexual entre tres personas) son más comunes de lo que uno piensa.  Sin embargo, la forma en que están plasmados en el libro le resta valor a la denuncia que el periodista y novelista famoso quiere hacer sobre el ejercicio del periodismo, o mejor dicho, no le aporta nada.  De ser un tema apasionante del que cabría esperar una novela intensa y reivindicativa queda en un intento fallido en el que cobra más relevancia la relación lesbiana de dos mujeres de la clase alta durante la represión política o el toque de queda, para evadirse u olvidarse de la realidad.

LA BANALIZACIÓN DE LA NOVELA

Desde que leí el libro que publicó la señora Julia Urguidi en respuesta al que el peruano le dedicó en “La tía Julia y el escribidor” (recordemos que Mario Vargas Llosa se casó a los 19 años con su tía Julia, que tenía 30, y se divorció de ella para casarse con su prima hermana, sobrina de la tía Julia, Patricia Llosa, de la que recientemente se separó a la semana de haber cumplido 50 años y celebrarlo por todo lo alto en Nueva York para anunciar que tenía un romance con la filipina que apodan “reina de corazones”, Isabel Preysler) titulado “Lo que Varguitas no dijo”, mi respeto por el señor Vargas Llosa ha ido en declive al conocer de qué manera trató a quien le ayudó a surgir para que se pudiera dedicar al oficio de escritor.  Como a otros autores, a quienes no respeto por su vida personal pero aprecio la maestría en sus letras, he seguido leyendo todos y cada uno de sus libros y artículos y aunque discrepo de muchas de sus posiciones políticas, no puedo dejar de reconocer que es un maestro a la hora de escribir.

En esta novela, el genio de las letras se perdió y nos quedamos esperándolo. Vargas Llosa optó por entregarse al texto fácil, la novela simple de leer y las cosas superficiales, en esta ocasión revelando conductas socialmente incorrectas, pero esa fue su decisión.  Ya lo veíamos venir por ese sendero con “El héroe discreto”, una especie de pastiche de los personajes de sus novelas anteriores, publicado en 2013 y ahora definitivamente que lo vemos entregado a lo que él mismo criticó, la civilización del espectáculo, la banalización de la literatura.

Seguro que la novela se venderá más por el morbo que por el disfrute de la buena literatura, lo mismo que la edición de la revista Hola con las fotos de su muy festejado cumpleaños.  Creo que Vargas Llosa pudo hacer una novela con todas esas denuncias de periodismo amarillista y excesos de poder sin entretenerse demasiado en los “threesome” y las escenas eróticas de dos amigas en la cama.