CINISMO Y ALEVOSÍA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 13 de junio de 2016

Habrase visto insolencia”, como dice la canción que le dedicara Joaquín Sabina a la canta autora Violeta Parra, y sigue: “contaminan la decencia, secuestran la fantasía, cuando clama la inocencia llaman a la policía”.  Esa es la triste alegoría que quiso hacer el prófugo cobarde que reside en Miami al hacerse presente en el juego donde iba a enfrentarse Panamá contra Argentina.  Y le salió al revés.  Como siempre, se hizo el gracioso y nos saló, diciendo que él vendría cuando no estuviera vigente una constitución varelista, y cuando se le garantizaran sus derechos, ya que él no había hecho nada.  Reclamó avances en educación, salud y el agro, como si su corrupto gobierno no solo abandonó estos sectores sino que los enterró.

El prófugo de la justicia, protegido en Miami por todo lo que generosamente le dio a los gringos cuando era presidente, secundado por su fiel perro de presa Mulino (bases, radares, barcos cautelados de azúcar, y quién sabe qué más) reclama justicia y la protección de sus derechos. Sin embargo, él no solo irrespetó la constitución de todas las maneras que pudo, sino que violó los derechos de muchos panameños tanto en sus comunicaciones (vía celular, cámaras, espías, etc.) como represión de sus manifestaciones (recordemos Chiriquí, Colón, centro de menores, mujeres insultadas por gordas) y sobre todo, violó el derecho de todos los panameños que no tienen agua en sus comunidades, ni luz, ni acceso a educación y viviendas dignas, y llevó a la quiebra a muchos productores agropecuarios.

Contaminó con su indecencia a su familia y personas hasta entonces decentes, embarrándolas en sus negocios, con alevosía pues ellos son los que están pagando los platos rotos ahora que el tipo vive con cinismo en la avenida Brickel y sale en su avión a Nevada, Napa Valley, Colorado, Chicago y otros lugares dentro de los Estados Unidos, pero ni de a vaina sale de sus fronteras.

Prisionero de su propia maldad, por algo será.