CIUDADES INHÓSPITAS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 31 de octubre de 2016

La ciudad capital se ha convertido en una jungla agresiva, inhóspita y en la que se debe sobrevivir a como dé lugar.  A medida que avanzan los meses y se acerca el fin del año, pareciera que salen más y más automóviles y los tranques se vuelven insoportables.  Se comenta que el stress que producen estos tranques está afectando a los conductores que a diario tienen que batirse como en un duelo en un escenario donde la basura está derramada por el suelo, las aceras son inexistentes o incómodas y no se respeta al peatón.  Salir a caminar por las calles de la capital es una verdadera odisea.

A este caos urbano se suma la ausencia de una acción eficaz por parte del Ministerio de Obras Públicas.  Desde varias tribunas se reclama al titular de esta cartera respuestas concretas al estado catastrófico de las calles, y lo único que parece que  hacen para remediar los huecos es pasarle capas y capas de asfalto que se erosionan rápidamente por las muchas precipitaciones que caen en este país tropical y la poca calidad del material que se utiliza.  Sorprende que el anterior ministro, tan cuestionado por la forma en que de sus forros tiró la cinta costera 3 por fuera del Casco Antiguo, como costanera, sacrificando su calificación como Patrimonio Histórico, no haya sido alcanzado ni por una “razón para creer” de que en sus ejecutorias hubo dolo.

En David, donde estuve recientemente, no hay aceras para que los peatones caminen y éstos utilizan los bordes de las calles, lo que es muy peligroso pues los conductores tienen que estar muy avispados para, en la noche, no atropellarlos.  Y los que caminan muy sobrios para que no zigzagueen.

Me comentaba una visita de afuera que pareciera que Panamá tuvo una mala planificación. Yo le contestaba que NO ha habido planificación, hemos crecido como a lo loco y las consecuencias las estamos pagando, andando como locos por estas ciudades panameñas.