CONECTADOS CON LA LECTURA

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 21 de agosto de 2016

Hoy domingo 21 de agosto termina la XII Feria Internacional del Libro de Panamá, que en 15 años ha logrado posicionarse como la gran fiesta de las letras panameñas y que en esta ocasión reunió a autores de 16 países, además de los que vinieron representando al país invitado, Estados Unidos, así como a centenares de escritores panameños, jóvenes y no tanto, niños, youtubers y académicos de la lengua.  Ojalá la cantidad de asistentes se siga incrementando como todos los años y los panameños desvirtuemos esa muletilla que nos han endilgado, de que no leemos.

De entre los escritores panameños que presentaron sus obras estuvieron el incansable promotor de lectura, Carlos Fong, que estrenó su libro ganador del Premio Sagitario de Novela Corta, “Aviones dentro de la casa“, en alusión a la invasión estadounidense a nuestro país en 1989;  la reedición del libro “Vida que olvida“, del escritor panameño Justo Arroyo, académico de la lengua y uno de los autores que más lustre le ha dado a Panamá a nivel internacional; la puntual presentación de la última novela de Rose Marie Tapia, la súper ventas que todos los años arrasa en las estadísticas de venta, “El murmullo de la sombra“. Ricardo Puello, Maritza López Lasso y Sonia Ehlers, así como el omnipresente Enrique Jaramillo Levi lanzaron sus novedades.  Juan David Morgan volvió a coquetear con el género negro con su obra “Los susurros“, que presentó el escritor español Juan Bolea.

El INAC realizó su tradicional gala anual, donde presentó las ediciones de los premios del Concurso Ricardo Miró 2015 y hubo actividades de poetisas y escritores emergentes.  Este año se le dió una gran importancia a divulgar el Programa de Saneamiento de la Bahía de Panamá y el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales también contó con una gran presencia, con la satisfacción que se le rindió homenaje al científico y escritor panameño de esa institución, Stanley Heckadon Moreno.

España se ha tomado muy en serio el hecho de que los mejores y más duraderos lazos son los que se establecen a través de la cultura, y sus invitados fueron de lujo, contándose entre ellos al cubano-español, Leonardo Padura, que se convirtió en el “rock star” de la feria, rindiéndosele un homenaje por parte de la Presidenta de la Cámara Panameña del Libro y el Embajador de España.  Integraron la representación española Juan Bolea, Lorenzo Silva y Javier Moscoso.  España apoyó, a través de su embajada y agencias de cooperación, una novedosa iniciativa, Panamá Negro, en la cual se debatió la novela policiaca, su alcance al periodismo y la vitalidad de ésta en Latinoamérica.  En este marco se presentó la última novela de Lorenzo Silva, premio Planeta 2012, “Donde los escorpiones“.

Perú se lució con la invitación al escritor Alonso Cueto, uno de los más importantes de su país, que conversó sobre su más reciente libro, “La viajera del viento“, que cierra la trilogía Redención, y gira en torno a los traumas que deja en el ser humano una guerra como la que sufrió ese país durante los años de Sendero Luminoso.

México trajo a Rosa Beltrán, la autora de “La corte de los ilusos“, esa historia que le mereció hace 20 años el premio Planeta-Joaquín Mortiz; Chile a Carla Guelfenbein, ganadora del Premio Alfaguara con el libro “Contigo en la distancia” y el nicaragüense Sergio Ramírez, escritor y ex vice presidente de su país, vino a dictar una estupenda conferencia sobre Rubén Darío, en el centenario de su muerte.  Colombia también tuvo una interesante representación, encabezada por Santiago Gamboa y Pablo Montoya y de Venezuela estuvo Alberto Barrera, Tyszka y su premiado libro, “Patria o Muerte”.

La Academia Panameña de la Lengua, que este año cumple 90 años de establecerse auspició tanto la conferencia sobre Rubén Darío como presentó una edición conmemorativa de “El Ahogado”, del académico Tristán Solarte, y nombró académico correspondiente al director de la Academia Norteamericana de la Lengua, Gerardo-Piña Rosales y a Leonardo Padura.  Rosa Beltrán y Alonso Cueto, académicos de México y Perú, respectivamente, estuvieron participando de esta significativa sesión solemne.

Se quedan muchos actores participantes de esta importante cita cultural sin mencionar, solamente resaltar que la feria es un evento fundamental que se lleva a cabo a pesar del poco o nulo interés que por la cultura manifieste el gobierno panameño y con la complicidad de los guiños coincidentes: el “rock star” de la feria fue un escritor cubano que vive en Cuba y el primer libro que se presentó en la jornada fue una novela sobre la invasión estadounidense a Panamá, siendo el país invitado los Estados Unidos.