CONGRESO DE LITERATURA

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 22 de mayo de 2016

El viernes 20 de mayo culminó una jornada literaria que fue un banquete de cultura… para pocos.  El III Congreso Internacional sobre Literatura Panameña se realizó en la Universidad Tecnológica de Panamá bajo el tema “Acercamientos a la Novela Panameña del Siglo XX” y contó con la participación de autores panameños que analizaron las obras de los escritores nacionales como Gloria Guardia, Rogelio Sinán, Ramón H. Jurado, Joaquín Beleño, Rafael Pernet y Morales, Justo Arroyo, Ernesto Endara, Guillermo Sánchez Borbón, Rafael Ruiloba, Dimas Lidio Pitty, Ricardo Miró y algunos otros.  En el evento estuvieron presentes escritores de España, Chile, Brasil y del “rock star” peruano hispano, Santiago Roncagliolo, que desarrolló en nuestro país una interesante agenda, que incluyó una charla magistral en la Academia de la Lengua sobre el impostor de Cervantes, la conferencia “El terror en la literatura latinoamericana” en el congreso, y la presentación de su último libro “La noche de los alfileres”.

Toda la semana se desarrollaron interesantes conferencias e inclusive mesas redondas sobre novelistas panameños (Juan David Morgan, Rafael Ruiloba, Luis Pulido Ritter, Andrés Villa, Sonia Ehlers y Héctor Aquiles González) y otra alrededor del tema de la “Nueva novela panameña, en la que participaron los escritores que empezaron a publicar a partir de la entrada al siglo XXI.

Este congreso fue posible por la tenacidad que siempre ha mostrado el escritor Enrique Jaramillo Levi en llevar adelante proyectos culturales de trascendencia, pero lamentablemente se circunscribió a un salón de la Universidad Tecnológica de Panamá, y solamente contó con el patrocinio de la Librería Cultural, la Cooperación Española y el Hotel Country Inn.

Semejante acontecimiento, de una trascendencia latinoamericana, debió tener un escenario donde llegara un mayor público, léase la Biblioteca Nacional, el Ateneo de la Ciudad del Saber o el mismo Centro de Convenciones Atlapa, y el apoyo total del Instituto Nacional de Cultura, de la Academia Panameña de la Lengua (aunque su directora se hizo presente en casi todas las conferencias), de la Autoridad de Turismo y por supuesto, de muchas empresas nacionales como Copa, que patrocinan montones de conciertos, charlas de auto ayuda o cualquier show de magia que se les ofrezca, siempre y cuando concentre público.

Es una lástima que semejante esfuerzo no trascienda, porque la literatura y por ende, la educación, es lo único que nos puede hacer más felices.  En una reciente conferencia que dictó el filósofo Fernando Savater en México (Savater vino a Panamá en 2014) se refirió al placer que nos da la lectura y dijo: “La persona que sabe leer, que se aficiona a la alegría de la lectura, tiene unos goces extraordinarios y además a muy poco precio. El mundo está lleno de diversiones caras. Cuanto más inculta es una persona, más dinero necesita para pasar los fines de semana, porque como no fabrica nada, no produce nada, todo lo tiene que comprar. Mientras que una persona con un cierto nivel de cultura, con la conversación, un libro o una música puede pasar el tiempo de una manera enriquecedora, la riqueza que nos dan los libros es una riqueza real más duradera y limpia que las que se tienen.”

Santiago Roncagliolo, en su conferencia en la Academia, reafirmó que cuanto más pequeño es un país, más rencillas entre escritores va a haber, porque se forman o se alían en clanes, cárteles o grupúsculos que boicotean lo que hacen uno u otro.  Es lamentable esta situación sobre todo en Panamá, donde está todo por hacerse en la proyección de nuestra literatura.  El primer día del congreso, en que se analizó la obra de Gloria Guardia, una persona preguntó si la autora tuvo que irse de Panamá para que fuera reconocida. En realidad, Gloria Guardia se sometió a la crítica internacional con sus libros y por eso ha llegado hasta tan lejos, cosa que no hacen nuestros autores, que se auto complacen con los elogios de su séquito de aduladores y no se arriesgan a ser juzgados por el gran público.

Loable la celebración del congreso pero para el IV, hay que hacerlo más participativo y más trascendente.