EL REGRESO DE MARCELA SERRANO

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 29 de enero de 2017

 La escritora chilena, conocida por su militancia de izquierda y sus fuertes convicciones feministas presenta su décima publicación ‘La novena’
Marcela Serrano, escritora chilena que ha publicado libros tan adictivos como identificados con el género femenino como ‘Nosotras que nos queremos tanto’, ‘Para que no me olvides’ y ‘El albergue de las mujeres tristes’, vuelve con su décima novela titulada ‘La Novena‘. Es la primera vez que esta feminista confesa introduce como protagonista principal a un hombre, y en este caso lo hace para dar más fuerza a los personajes femeninos.

Con una abierta posición política de izquierda, defiende que ser feminista es definirse como ser humano. Hija de intelectuales y educada en París, salió al exilio durante la dictadura de Augusto Pinochet y vivió en Italia. A su regreso a Chile estudió en la Escuela de Bellas Artes y estuvo un tiempo dedicada al grabado y la pintura hasta que se dedicó por entero a la literatura.

Su primera novela, Nosotras que nos queremos tanto , fue publicada en 1991 y en el año 1994 ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, que reconoce la excelencia del trabajo literario de mujeres en idioma español de América Latina y el Caribe.

Este prestigioso premio fue creado en 1992 durante la realización del III Simposio de Escritura de mujeres de América Latina y desde entonces se entrega durante la celebración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y es auspiciado por la Universidad del Claustro de Sor Juana, constituyéndose en uno de los premios más prestigiosos. Marcela Serrano fue la segunda escritora que obtuvo ese galardón.

Otras obras suyas son Para que no me olvides , Antigua vida mía (catalogada como novela policíaca), El albergue de las mujeres tristes , Nuestra Señora de la Soledad , Lo que está en mi corazón (con el que fue finalista del Premio Planeta 2001), Hasta siempre, mujercitas , La llorona , Diez mujeres , Dulce enemiga mía , además de cuentos y alguno que otro divertimento.

Su regreso era esperado y la novela ha sido muy bien acogida en todos los ámbitos porque a pesar de que vuelve sobre el tema del exilio, la dictadura de Pinochet y las secuelas que ésta dejó, hay elementos que no se conocían y a los cuales se aferra, porque Marcela Serrano sabe a cabalidad sobre lo que está escribiendo y transmite, con claridad y sin muchos afeites, los temas que rodean, preocupan, afectan, a las mujeres de hoy.

La novena, última novela de Marcela Serrano

LA NOVELA

El elemento novedoso que vemos en esta novela es el término ‘relegado’ que se adoptó durante los oscuros días de persecución contra los opositores a Pinochet. Los relegados no eran prisioneros, pero estaban marcados como si lo fueran.

Se les relegaba a localidades retiradas de los centros urbanos, a vivir en la pobreza, reportarse a diario con los carabineros.

Los que la sufrían tenían que buscarse la vida sin dinero ni la posibilidad de trabajar legalmente en los lugares inhóspitos a los que eran desterrados.

Es como si hacia finales de la dictadura los militares se entretuvieran con libros de geografía, buscando en la alargada silueta de Chile los lugares más inhóspitos y alejados donde desterraban a los revoltosos y agitadores.

Muchos de los que sufrieron de esta ‘relegación’ provenían de familias sin medios e iban a pueblos pequeños y temerosos, sufrían de serias discriminaciones y desconfianza de los pobladores, aunque en el caso de Miguel Flores, el protagonista de esta novela, se le abrió un mundo al conocer a la dueña de la finca ‘La novena’.

El hecho que la relegación no se les aplicaba a las mujeres la obligó a introducir un personaje masculino en su narrativa y confiesa que se sintió a gusto metiéndose en su siquis.

Amelia, la dueña del fundo donde se desarrolla La Novena , es una viuda de clase alta y de pensamientos progresistas, es culta e independiente, de esas que a pesar del machismo de la sociedad chilena, ha logrado hacerse de una identidad propia. Al principio el joven relegado, Miguel, la vio, en sus incipientes veinte años, como su enemiga natural, pero entre ellos se forja una fuerte amistad que se basa en las lecturas y el intercambio de ideas que van haciendo cambiar al aspirante a sociólogo.

Una escaramuza típica de las dictaduras obliga a Miguel a salir de forma clandestina del fundo y a su dueña la encarcelan y torturan. El chico logra escapar, se va a Inglaterra y allá se labra una exitosa carrera en el mundo de la publicidad, cambia de aspecto y hasta publica sus tres primeros libros dedicados a las mascotas que tenía en ese recóndito lugar de la geografía chilena: una lagartija, un perro y un gato. Durante su estancia en el Reino Unido busca desesperadamente la única pariente con la que Amelia tenía una relación cercana y cuando la encuentra tiene con ella apenas dos encuentros, porque cuando se iba a dar el tercero, Sybil (que así se llamaba) fallece.

A su regreso a Chile, y ya con fama y cierta fortuna, vuelve a la Novena a confrontar a la hija de Amelia, Mel, que le guarda un inmenso resentimiento por las consecuencias que tuvo la cofradía de su madre con él. Ese desenlace es trepidante e inesperado, pero bien vale la pena la lectura del libro.

LAS REFERENCIAS

En alguna de las entrevistas que leí cuando el libro salió al mercado recuerdo una en especial que señala que la historia está basada en una experiencia real, de su madre, que vivía en una finca (como en la que ella ahora vive y escribe) y donde también llegó un relegado. Una especie de autobiografía.

Marcela Serrano, foto de gabriel renie

De igual forma vuelve a insistir en la misoginia que permea al mercado editorial y la campaña de infundios y descrédito que han sufrido en Chile escritoras como Isabel Allende y ella, a quienes se les ha dicho que son ‘light’ y producto del marketing. Serrano, de fuertes convicciones, como sus personajes femeninos, dice categóricamente que los hombres no saben escribir sobre mujeres y cuando lo hacen, hay algo en su narrativa que no entona, porque les falta el conocimiento. Ahora ha disminuido la aversión hacia las escritoras chilenas, y sus nombres se han ido consolidando y cada vez resuenan más y son más exitosas.

A pesar de volver a ubicar su novela en los años de la dictadura de Pinochet, Marcela Serrano ha dicho que a su generación esa etapa le dejó una huella indeleble, por lo que esa circunstancia está presente en toda su obra. No se imagina a qué se habría dedicado si no hubieran ocurrido esos hechos.

En La Novena , el gobierno militar y sus desafueros no solo es el trasfondo sino que es el detonador y factor determinante en las relaciones entre los personajes. ‘Pinochet es un veneno, le dijo Amelia a Miguel, el relegado, y lo peor son sus Chicago Boys, el experimento que hacen con la economía en Chile es el más peligroso, durará más que la dictadura misma, acuérdate de mis palabras’ le subrayó Marcela Serrano a Saila Marcos en una entrevista en octubre pasado. ‘Los que entendían de economía sabían lo que estaba pasando’, explica la escritora sobre este fragmento del libro, ‘yo no alcancé a entender el daño, pero piensa que llegó Milton Friedman con sus Chicago Boys a este experimento maravilloso que no tenían límites. No había Parlamento ni nada que les detuviera, así que hicieron lo que quisieron. Poder practicar en un país el sistema llevado al extremo fue el placer máximo del neoliberalismo. Y ese sistema no se cambió cuando llegó la democracia, se mantuvo contenido un tiempo, pero ya explotó y ha habido gigantescos movimientos que han expresado su malestar por el neoliberalismo, aunque ha sido muy tarde. Jamás pensé que íbamos a convertirnos en un país con un capitalismo tan salvaje’.