EN EL TEMA RELIGIOSO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 15 de febrero de 2016

Acabamos de pasar los carnavales, que tanto significan para algunos panameños, y que se convierten en casi una semana de desconecte, desafuero y desesperanza, para algunos y para otros.  Los que se desconectan se van de viaje, a la playa (como dice Pedrito Altamiranda “los rabis cogen brisa para Miami o Coronado”), los que se desafueran se imbuyen de un delirio de gozadera que incluye ingerir mucho licor, mojarse en público por mojarse y bailar hasta el amanecer.  Y los que tenemos desesperanza somos los que meditamos durante ese tiempo sobre la responsabilidad ante los acuciantes problemas del país, y postergarlos por estar con el “guaro y campana”.

Los carnavales de este año cayeron una semana antes del día de San Valentín, que se celebró ayer, y en los que todo el mundo se alborota declarando su amor y amistad al por mayor y el inicio de la cuaresma.  Este año ha coincidido también con el viaje del Papa Francisco a México, con una representativa escala en Cuba para reunirse con el Patriarca Kirill, de la Iglesia Ortodoxa Rusa, con quien la Iglesia Católica tenía una disputa desde el año 1054 que produjo un cisma que los distanció.  Por lo que leemos en la noticia, ambos jefes de iglesias cristiana sellaron una reconciliación.  Cuba tiene excelentes relaciones tanto con el Vaticano como con el Kremlin y todos sabemos que el Papa jugó un papel importante en los avances de restablecer los lazos rotos entre la isla y los Estados Unidos.

El recibimiento en México fue apoteósico para el Papa argentino pero él aprovecho para regañar sutilmente tanto a los obispos como a los políticos al permitir que en ese país prevalezca la violencia, el narcotráfico y la corrupción sobre el bienestar de millones de mexicanos, sean estos cristianos o no.

Han sido actos significativos en poco tiempo y todos tienen intrínsecos motivos espirituales.