EXTRADICIÓN DE MARTINELLI

Por Mariela Sagel, El Siglo, 6 de junio de 2016

Con tres pasos para adelante y dos para atrás avanza la posible extradición de Ricardo Martinelli, después de que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (que más parece la Tremenda Corte de Trespatines) lo declarara en rebeldía, enviara la orden de extradición a la Cancillería, y la titular de esa cartera dijera, desafortunadamente, que el caso era complicado.  En este asunto, hay varios factores que saltan a la luz: solamente se le está requiriendo por uno de los muchos casos en que lo han señalado, y es el de los pinchazos a los teléfonos de particulares, a quien el estado o el mismo Martinelli consideraba sus enemigos (yo me encuentro entre ellos) y si echamos el cassette para atrás, el ex presidente quería también pinchar la línea de su esposa, para saber si le era fiel.  El fiscal especial para asuntos de corrupción peruano, José Ugaz, ha recomendado que no se le traiga solamente por esa acusación, porque la misma se caería en un juicio.  Pero los casos que enfrenta el locuaz cobarde que se refugia en Miami van mucho más allá de éste, y suman billones de dólares los que se embolsó de las arcas del estado.  Y pareciera que los Estados Unidos lo protegen para que permanezca en sus tierras, pero de allí no se puede mover libremente, como él quisiera.

Hay varios factores que pueden incidir en que este proceso tenga la velocidad de una tortuga: Los magistrados de la Corte le tienen cierta lealtad a quien los nombró, de allí que los dos nuevos entraron bien dóciles para reelegir al impresentable y corrupto presidente de ese órgano del estado. El órgano ejecutivo ya se adelantó con decir que el asunto era complicado, que se traduce en que no va a hacer mucho y agilizar nada.

Quedamos los panameños que tendremos que exigir que se haga justicia, por los quemados, los recursos desviados, por la comida deshidratada y por muchos más delitos de lesa humanidad.