GUERRA O PAZ

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 17 de enero de 2016

 En días pasados el gobierno panameño, en la figura del presidente Juan Carlos Varela, le hizo un merecido reconocimiento al ex Presidente Jimmy Carter, por su decidido y puntual apoyo a las legítimas reclamaciones del pueblo panameño sobre el oprobioso tratado que firmó un francés en beneficio del recién nacido gobierno panameño, para hacerse de una quebrada compañía francesa, y le concedió a perpetuidad, a los Estados Unidos, el control y usufructo de la vía interoceánica que nos permite tener nuestra posición geográfica.

Ironías del destino. El partido al que pertenece el actual mandatario se opuso a los tratados Torrijos Carter, pero le tocó a la más abyecta de sus representantes recibir el 31 de diciembre de 1999 el manejo del Canal de Panamá.  Jimmy Carter hizo posible que se firmara ese tratado, en los Estados Unidos, a costa de su reelección como presidente.  Falta ahora que se honre al personaje más importante de esa coyuntura histórica que unió a todo el pueblo panameño en una sola causa, una sola bandera: Omar Torrijos.

Los panameños debemos decir: Gracias Jimmy, Gracias Omar.  Ellos prefirieron hacer la paz en vez de la guerra, paz de la cual el país ha recibido ingentes beneficios.

Paz y no guerra buscan también los diálogos entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armas Revolucionarias de Colombia (FARC).  Estos encuentros empezaron en Oslo, Noruega y continúan en La Habana para  «buscar la paz con justicia social por medio del diálogo».  Pero no todo ha sido un jardín de rosas para los que aspiran al fin de la cruel violencia que azota desde hace décadas el vecino país del que nos separamos en 1903, gracias al astuto francés que firmó los tratados a perpetuidad.

Durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, que escogió la guerra para hacer de esa industria su plataforma de negocios y un escondite de subalternos, se implantó el “Plan Colombia” y como consecuencia de él, muchos países se armaron hasta los dientes y permitieron establecer filiales a los secuaces del beligerante mandatario, representante obsecuente de la ultra derecha internacional. En un mundo donde se suicidó la ideología, Uribe implantó políticas de seguridad desfasadas.  Sobre este espinoso asunto han escrito un magnífico libro los estudiosos Iván Cepeda Castro, uno de los gestores para alcanzar la paz en Colombia, y Felipe Tascón Recio, consultor internacional, quienes desmenuzan el afán del ex presidente Uribe en crear una cultura de guerra en la región.

El libro “Uribe y la derecha transnacional” y publicado recientemente por Ediciones B, relata cómo se fue tejiendo una cultura de terror en los países del área.  Llama poderosamente la atención lo que se hizo en Panamá, desde el gobierno de Mireya Moscoso con el inicio del Plan Colombia.  En el capítulo IV de este libro se desgrana no solo las operaciones de esta corriente recalcitrante y guerrerista, para dar paso a una combinación de complicidad y negocios conjuntos entre el ex presidente Martinelli y los hijos de ambos ex mandatarios.

Se estima que en el Centro Bancario panameño los activos de empresas colombianas ascienden a 25% y la inmigración masiva de ciudadanos del vecino país, legal e ilegalmente, a varios cientos de miles.  La insistencia de Uribe para abrir el Tapón del Darién, la cercanía con las altas esferas del poder del gobierno panameño y la preocupación de proteger a una perseguidora “chuzadora” como María del Pilar Hurtado (de chuzazos ahora son pinchazos) y quienes la recibieron con abrazos (representantes conspicuos del actual gobierno) demuestra que ambos mandatarios tenían una amistad basada en sus afinidades y similitudes:  ambos son de extrema derecha, terratenientes, empresarios y pertenecientes a círculos políticos que le disputan a la élite tradicional de su país el poder.

Los detalles abundan en este libro y son de obligada lectura: los negocios de infraestructura, de basura, aviación, lavado de activos y supuesta seguridad del área, amalgamado a los negocios que tenían los hijos de ambos papás están todos descritos con gran pulcritud.

Revelador por decir lo menos, este importante documento que, independientemente del tema ideológico, muestra cómo los negocios privan sobre el interés nacional y la misma seguridad del estado.