LA TRAGEDIA DEL INTERIOR DEL PAÍS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 11 de julio de 2016

Yo no salgo de la ciudad con frecuencia por lo que este fin de semana, que ha sido una excepción, he quedado impresionada por el estado deplorable de la carretera Interamericana, tanto en su superficie, llena de huecos y baches, así como el descontrol de la maleza en las cunetas del medio, lo que muestra la desidia de las instituciones responsables de mantener esta importante vía en buen estado.

Estoy hablando de la única vía que comunica la ciudad con el interior, la única carretera que tiene el país para comunicarse con el resto del continente, nuestra carta de presentación para los turistas que tanto queremos atraer, los productores que necesitamos suplan las lánguidas estanterías de productos frescos en los supermercados.  Estoy hablando de la única carretera que une a América.

Es terrible la situación de esta vía de comunicación.  Escenario de muchísimos accidentes a diario, la visibilidad de un lado a otro es imposible porque se ha dejado a la maleza crecer desaforadamente –no es vegetación sino maleza descuidada– y para colmos, ahora se realizan obras de emperche a la altura Chorrera, que nos hace atravesar ese doloroso tramo en un solo carril.

Estando en esa carretera, en un tranque de “bumper con bumper” pensaba que Panamá debió preveer no una sino dos carreteras alternativas, una costanera rápida incluso de pago, que permitiera que la comunicación del interior (y del continente) con el país sin tantos traumas y tantos peligros.  Es inaceptable que un país que se jacta de tener el más alto índice de crecimiento de la región en términos económicos no ofrezca una infraestructura cónsona con ese crecimiento.  Hay que sumarle a esto la poca distancia que hay de un lado a otro del país, por lo que es ridículo que uno tenga que pasarse horas para llegar al interior, por la falta a de mantenimiento que tiene esa única carretera, y que es absoluta responsabilidad de la institución que debe mantener la infraestructura vial en óptimas condiciones.