LA LENTITUD LEGAL

Por Mariela Sagel, El Siglo, 20 de febrero de 2017

Nuestro sistema legal, desde todo punto de vista, está sufriendo de una especie de Parkinson que se le va agravando en la medida que nos van cayendo encima más problemas tan sensitivos como el que actualmente nos ocupa, que son las coimas que pagó Odebrecht y que encarecieron las obras públicas.  Estas obras estaban supuesta a beneficiar a una mayoría olvidada, que no vive en Punta Pacífica ni Costa del Este, que no va a los malls ni le alcanza la quincena para cubrir sus necesidades básicas.  Mucho menos para hacerle frente a los gastos de un nuevo año escolar.

El Procurador de la Administración y el Fiscal de Cuentas le han pedido al Contralor Humbert que audite, investigue, pida cuentas y ofrezca resultados, y no reciben ni acuse de recibo.  Además de una falta de cortesía entre instancias de gobierno, es una ofensa a la ciudadanía que quiere saber cómo es posible que se hayan dilapidado los dineros del estado y quiénes fueron los responsables.

Otro que se creía inmune a las críticas, y que su coraza –al igual que el abominable presidente de la Corte Suprema – es como de teflón, (no se le pega nada), es el Ministro de Obras Públicas, que se negó a pedir audito de las obras llevadas a cabo por su antecesor y ahora, en un pisa y corre, ha pedido que se hagan.  ¡Casi tres años después de terminado el corrupto gobierno de Ricardo Martinelli!  Se es cómplice por comisión y también por omisión.  Y a pesar de los huecos, el deplorable estado de las calles y el clamor popular, el ministro ni se inmuta por las críticas.

Sobre la extradición del prófugo de Miami, deben haberla mandado mediante palomas mensajeras.  Entre Cancillería, Asamblea y la Corte pelotean el asunto, y el tipo muerto de la risa insultando a diestra y siniestra.  Parece una conspiración para que no venga a rendir cuentas y no embarre más de los que están a los que fueron sus aliados por 26 meses.