ECOS DE LA FIL

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, edición de fin de semana del 19 y 20 de agosto de 2017

     La XIII Feria Internacional del Libro de Panamá culminará el domingo 20 con la entrega de la Pluma de Oro al escritor panameño Justo Arroyo.  Los seis días de feria están dejando unas reverberaciones que bien pudieran situarse en el gozo y el entusiasmo para que cada año se superen las metas que los organizadores se ponen.

Colombia trajo una delegación de casi 20 escritores, entre los que destacaron el director de la Fundación Gabriel García Márquez para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) Jaime Abello, William Ospina, Piedad Bonnett, Diana Uribe, Jorge Franco y muchos otros.  Nos dejó esperando Héctor Abad Faciolince, en el que muchos teníamos los ojos puestos.  México no se rajó, como dice la canción, y e invitó al escritor que más ha dado que hablar el último año, Guillermo Arriaga, que también es guionista de películas famosas, como Amores Perros y Babel, que el sábado presenta su libro “El Salvaje”; a Enrique Berruga, diplomático y escritor, que presenta hoy viernes su libro “El American Dream”, la primera sátira de la era Trump, y que será presentado por el embajador de ese país en Panamá, José Ignacio Piña.  También ha venido en esa delegación el escritor Alberto Vital con su libro “Noticias sobre Juan Rulfo”, una biografía del escritor en el centenario de su nacimiento, y la poeta Rocío Cerón, además de otros destacados intelectuales.

España, que siempre se luce, trajo al novelista Juan Bolea, que condujo por segundo año el Festival Panamá Negro, a la escritora Espido Freire, que acaba de publicar una novela histórica “Llamadme Alejandra”, sobre la última zarina, ejecutada por los bolcheviques después de la revolución de octubre y al periodista y director del diario digital El Faro, José Luis Sanz.  Vinieron representaciones de muchos otros países, como Nicaragua (el incansable Sergio Ramírez), Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Alemania, Marruecos, Perú, Uruguay, Venezuela y Puerto Rico, y representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización de Estados Americanos (PNUD) y el Smithsonian.

Uno de los eventos más frecuentados y que más atención captó fue el Primer Foro de Periodismo, que trató sobre las redes sociales en la era de la posverdad, en el que estuvieron participando Ricardo Lombana, José Luis Sanz, Sabrina Bacal, Rodrigo Noriega (que fungió de moderador), Jaime Abello, Francisco Díaz Montilla (profesor de filosofía) y Raúl Tola, periodista y novelista peruano.  Por más de dos horas y ante un lleno completo, se debatió sobre este sensitivo tema y no faltó quien disintiera de lo que otro expresaba, lo que dio para una sana polémica y que el debate fuera enriquecedor.  Estamos ante una revolución tecnológica de proporciones imprevisibles, en el que cada dueño de un teléfono celular puede emitir una aseveración y la misma puede convertirse en una afirmación viral y llegar a millones de personas.  Nada más recordemos lo que hace poco ocurrió con una chica que puso en su cuenta que iba a hacer una fiesta en la 24 de diciembre de “bomba y plena” y que en la misma no quería “gorreros”.  La tal Asselim (que es Melissa al revés) volvió loco a más de uno y logró desviar la atención de lo que tanto nos urge resolver en nuestro país y, sobre todo, conocer, que es lo del caso Odebrecht.

El periodista español que dirige El Faro, de El Salvador, y que ganó el Premio Gabo el año pasado, José Luis Sanz, ofreció una charla en la Universidad de Panamá con el tema “Los Panamá Papers vistos desde afuera” y ante un lleno completo en el Auditorio Gil Blas Tejeira explicó de una manera sencilla y sincera cómo trabajaron los que integraron el consorcio de periodistas que destapó la trama de sociedades anónimas que encubría a las empresas e individuos que evadían impuestos en sus países.  No necesitó de un libro para explicar cómo contactaron a los que la integraron y las razones por las que él y su equipo, en particular, decidieron participar.

La Cámara del Libro ofreció, después de la realización del Foro de Periodismo, una amena cena a los periodistas de todos los medios, no solo a los directores sino a los que se doblan el lomo reporteando, en agradecimiento por su permanente colaboración.