SIGUE LA SAGA MILLENNIUM

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 27 de octubre de 2017

Hace exactamente dos años quedamos todos sorprendidos que la muy leída trilogía Millennium, del escritor sueco Stieg Larson, que falleció cuando acababa de entregar el manuscrito del tercer libro, tenía una cuarta entrega.  Resulta que el padre y el hermano del malogrado autor, en conjunto con la editorial, se habían dedicado a buscar un novelista que interiorizara el intrincado mundo que Larson había creado con los personajes de Mikael Blomvikst y Lisbeth Salander.  Ese escritor resultó ser David Lagercrantz y el libro se tituló “Lo que no te mata te hace más fuerte” y fue un éxito editorial porque si ha habido un personaje de novela negra que ha cautivado, no precisamente por su belleza sino por su inteligencia es Lisbeth Salander.  Ahora nos llega “El hombre que perseguía su sombra”, que en inglés se titula “The girl who takes an eye for an eye” y en palabras del autor, se ha sentido más libre escribiendo este relato, menos atado a Larson, más él y se nota en el resultado, de muy buena calidad y narración fluida y entretejida.

Vuelven a estar presentes los personajes que son íconos de esta saga, Lisbeth y Mikael, y reaparece con más protagonismo Erika Berger, la dueña y amante a tiempo parcial de Mikael, el doctor Holger Palmgren, tutor y administrador de Lisbeth y una de las pocas personas en las que Lisbeth confiaba, pero se suman otros que han estado en la vida de ella, sin saberlo, y la han determinado.

Portada de “El hombre que perseguía su sombra”

El giro que le da Lagercrantz a esta quinta entrega es fascinante y a la vez inesperado.  Si en su ensayo en los zapatos de Larson puso mucho de su conocimiento de la inteligencia artificial (hay que recordar que él hizo una biografía de Alan Turing antes de convertirse en el sucesor de Larson) en esta novela revela un secreto que nos deja boquiabiertos por lo intrincado que pueden ser los experimentos biogenéticos, y la devastación que le pueden causar a los que son sujetos de ellos –sin saberlo—.

 UN LAGERCRANTZ MÁS LIBRE

En la presentación de su libro recientemente en Madrid, David Lagercrantz confesó que en “Lo que no te mata te hace más fuerte” estuvo siempre bajo la sombra de Larson y que escribió con cierto temor, pero que en este libro se siente más seguro y eso es evidente en los temas que aborda y en cómo los aborda.  Lisbeth está en una prisión de máxima seguridad, como secuela de lo ocurrido en el libro anterior, y recibe la visita de su tutor, el doctor Palmgren.  Es un bicho raro en la cárcel y tiene una inmensa rivalidad con una de las más peligrosas presas, que se ha ensañado con una bangladesí, a la que Lisbeth, por su instinto de protección, ha tomado bajo su tutela.  Aquí introduce Lagercrantz un tema que estaba ausente en las otras novelas, el fanatismo religioso y especialmente, en el islamismo.

David Lagercrantz

Palmgren la va a visitar a la cárcel en condiciones de salud muy delicadas, porque ya estaba en los últimos días de su vida, pero tenía una razón muy poderosa, la misma que días después lo llevó a la muerte por estar rebuscando en los archivos de la reclusión de Lisbeth en un centro siquiátrico y el destino que tuvo su hermana gemela, Camilla, que se ha convertido en su peor enemiga, casi un clon de su padre, el terrible espía ruso Alexander Zalachenko, alias Zala.

En forma paralela se va tejiendo otra historia de un exitoso y guapo financista y aristócrata sueco, hijo único y a quien sus compañeros de clase le hacen bullying llamándolo gypso (peyorativo de gitano) porque se sospechaba que el chico era adoptado.  Esto no ha sido traído por los cabellos por parte del autor, pues un estudio dado a conocer en 2014 revelaba que Suecia marginó y esterilizó al pueblo gitano (generalmente rumano) que llegaba a sus fronteras, por más de 100 años.  Entra en escena otro personaje con una vida totalmente diferente, de la misma edad que Leo Mannheimer, Dan Brody, que tiene una existencia miserable pues fue dado en adopción a un granjero que lo único que quería era mano de obra gratis.  ¿Cómo se vinculan estas dos vidas, y las de otros gemelos que fueron separados al nacer?  Esto es parte del fascinante relato que logra Lagercrantz en esta novela y una que no puedes parar de leer una vez la empiezas.

 LA TRASCENDENCIA DE LOS PANAMA PAPERS

Ramón Fonseca, del bufete Mossack Fonseca, le dijo a un periodista hace unos años que tenía todo en la vida pero que quería trascender como García Márquez, o sea, quería ganar un nobel de literatura.  En cambio, ha trascendido en algunos libros y relatos que tienen que ver con negocios turbios y sociedades que se crean para esconder dinero.  Así lo refleja Manuel Cerdán en “Paesa, el espía de las mil caras” y ahora lo hace David Lagercrantz, pero apenas en una mención cuando se habla de finanzas y una oferta de crear una sociedad off shore por parte del bufete panameño, con nombre y apellido.

Independientemente de esa referencia, a la que nos veremos señalados de por vida porque el bufete trascendió y el escándalo también, en “El hombre que perseguía su sombra” se va revolviendo todo el pasado y los hechos que hicieron que Lisbeth y Camilla tuvieran la infancia que vivieron, así como Leo y su hermano Dan, y los responsables de los experimentos biogenéticos, y cómo quisieron acallar las investigaciones que tanto Palmgren como Blomvikst empezaron a perseguir, el primero con tan mala salud que fue fácil sacarlo de escena y el segundo, con la suerte de seductor de reencontrarse con un antiguo amor que trabajó con Leo.  El escenario de los hermanos bangladesíes y la venganza de la maléfica presa que apodan Benito le pone una acción trepidante al relato y una angustia al director de la prisión, que es amenazado con la vida de su hija, ya que es un padre soltero.  La burocracia estatal, la doble moral de los funcionarios penitenciarios es retratada de manera muy precisa.

Al final, como siempre, Lisbeth logra convocar a su comunidad de hackers y ellos la ayudan a rescatar a la malograda bangladesí y también a salvar su pellejo, aunque con algunas magulladuras.  Su presencia en el funeral de Palmgren, donde toma la palabra y deja a todos con la boca abierta nos muestra una mujer sensible y tierna, que es lo que en el fondo esconde bajo sus tatuajes (los que ahora entendemos sus significados).

David Lagercrantz ha logrado una obra con sello propio y aunque dice que ya Lisbeth es suya, no cree que vaya a escribir más que una sexta parte de esta saga.  Magnífico y recomendable continuación de un relato que se lee con pasión y que cautiva por la fuerza ciclónica que tiene la historia, que hace inmortal a Lisbeth Salander.