BALANCE DE UNA PROTESTA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 15 de enero de 2018

Voy a expresar aquí mi opinión sobre la concentración organizada la semana pasada, el día que conmemorábamos los 54 años de que ocurrió la gesta del 9 de enero, que marcó un final y un principio en nuestras relaciones con los Estados Unidos.  Según los noticieros y los comentarios que he escuchado, la convocatoria fue exitosa y ordenada, y mucha gente (especialmente jóvenes de clase media y alta) acudieron, muchos de los cuales nunca sintieron ninguna motivación para acudir a un acto ese día, que es de duelo nacional.

Me surgen preguntas como si en vez de ser un día libre y que no fue puente, tanta gente hubiera acudido. Escuché comentarios como: fui a una marcha anticorrupción hasta con mi nieto y mi perro, como si fuera parte de una actividad recreacional.  Me abstengo de emitir mis opiniones sobre el organizador de la marcha, pero sí veo con preocupación que las figuras del espectáculo, de la farándula, se vuelven políticos de repente, y ya hemos pasado por algunas experiencias no muy felices, como fueron Bosco Vallarino, Agapito, Panchito y hasta un “grande de la música” como Luis Eduardo Quirós, llegan por ser electas por ser figuras mediáticas.  Estoy segura de que la “One Two”, que adoro, convoca una marcha y va más gente, porque así es: vivimos en la civilización del espectáculo.

Los manifestantes no debieron ir frente al edificio donde vive el presidente a gritarle consignas (aunque se las merece) porque es una falta de respeto y encima, perturban a más de 200 familias que allí viven, pero más grave fue la reacción del gabinete, en una desacertada conferencia de prensa, donde amenazó con tomar acciones contra los que estuvieron allí presentes.  El tono que usaron para hacer esa condena fue amenazante, y nos hace pensar que, si la máquina pinchadora que usó el preso de Miami y no aparece, ¿no estará en manos de ellos y siguen con esas mismas prácticas?  Al fin al cabo, estuvieron 26 meses agarraditos de la mano.