¿HASTA CUANDO CON LOS INSULTOS?

Por Mariela Sagel, El Siglo, 9 de abril de 2018

      Como me encuentro lejos de Panamá y parte del proceso de vacaciones es el de desconectarme del estercolero que allá se vive, trato de no leer noticias y de enterarme de lo mínimo necesario para no amargarme la existencia.  Pero siempre me llegan las glosas de La Llorona y los comentarios por WhatsApp de mis amigos además de que de vez en cuando me meto en Twitter.

Es así como me he enterado de que Panamá finalmente tomó cartas en el asunto de las relaciones con Venezuela.  Aunque no ha sido una postura ejemplar, ya que la política exterior de este gobierno dista mucho de saber qué hacer y en el momento que debe hacerlo, seguramente el mayor freno que tuvo el presidente para llegar a ese punto de ruptura fueron los intereses de los dueños de Copa.

También he sabido que finalmente avanza el proceso de destitución de los directores d la Junta Directiva del Canal Corcione y Mizrachi. Por paviolos. Personas como ellos, que no les interesa cumplir con el honor que se les confiere al nombrárseles a tan distinguidos cargos no merecen estar allí.  Distan mucho de estar a la altura y es obvio que fueron allí a hacer negocios.  Los trabajadores deberían exigir, en esta coyuntura, que se nombre a un representante en ese sector, como en antaño hubo.  Sin ellos la vía interoceánica no funcionaría.  Es justo que estén representados, y con dignidad.

Pero lo que más me ha disgustado, en la corta distancia donde me encuentro, es la mamarrachada del ex viceministro Zarak en Twitter.  Se le nota la amargura que tiene porque a su esposa no la ratificaron como magistrada para seguir gozando de estar en posición de poder después de que esta deleznable gestión acabe. Pero eso de mandarnos a “mamar” si no nos gustaba que sus hijos tengan ya la camiseta de la Copa Mundial de Fútbol demuestra la clase de individuo que es.  Parece que insultarnos por Twitter es algo endémico del Ministerio de Economía.