ENREDANDO EL AVISPERO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 7 de mayo de 2018

El anuncio reciente del presidente Varela, –que se sacó de una chistera como una mala copia de Houdini, el famoso ilusionista y escapista austrohúngaro –, de que haya una quinta papeleta en las elecciones concernientes a las reformas a la constitución del país, no ha dejado a nadie indiferente.  Para la gran mayoría, es una cortina de humo que se levanta justo faltando un año para el torneo electoral, enredando aún más la falta de institucionalidad que ha sido la tónica de esta gestión.

Los panameños venimos arrastrando casi una década de corrupción a un nivel nunca visto.  Si bien el gobierno anterior rompió todos los medidores que conocíamos, éste ha seguido con las mismas prácticas y no haciendo nada por el país, llevándonos en un retroceso del que solo la inercia de la economía de servicios nos salva.  Los negocios cierran, la construcción está en el piso (no solo por la huelga) y el costo de la vida está por las nubes.

A esto hay que sumarle el nivel de frustración que tiene la mayoría de los panameños, por la inconsistencia gubernamental, por las promesas incumplidas y la manipulación.  Los únicos planes para el resto de lo que le queda a Varela de gobierno son dos: la participación de Panamá en el Mundial de Fútbol y la Jornada Mundial de la Juventud.  Con esos dos eventos, que tocan fibras emotivas de los ciudadanos, nos pretenden marear.  Ahora, con el anuncio de la Constituyente, para la que, según el propio presidente, no existían las condiciones necesarias, el asunto se vuelve más complicado.

Ya no se le puede pedir al gobierno que enderece su gestión o que corrija el rumbo.  Hay que pedirle al pueblo panameño que vote por un verdadero estadista, no por el menos malo y no lo haga como voto de castigo, como hasta ahora lo ha hecho, sino con conciencia y conocimiento que el candidato/a de su preferencia va a hacer las cosas que le urgen a este país.