LLAMARADA DE CAPULLO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 19 de agosto de 2018

La calma perfecta de la que estábamos disfrutando fue el preámbulo para la tormenta perfecta que se desató, porque ya nos estábamos aburriendo.  Después de un par de semanas de rumores sobre una reunión entre el Magistrado Presidente encargado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y la Procuradora General de la Nación, ésta, que no ha cumplido con los términos de dar a conocer todos los involucrados en el escándalo de corrupción más grande que hemos vivido en los últimos años, el de Odebrecht, y otros relacionados, rompió  el silencio anunciando por medio de una cadena nacional en televisión, que el Magistrado de León la había visitado para adelantarle que el caso que se lleva contra Ricardo Martinellí en la CSJ se “iba a caer” y que le tocaría a la Procuraduría atenderlo.

Era una escena surrealista.  Yo no me lo podía creer no solo por la magnitud de lo que la señora procuradora decía sino por la forma en que lo hacía.  Era como si lo hubiera grabado, repetía cada palabra y las tres veces que, según ella, el magistrado había hecho las afirmaciones.  Me vino el recuerdo de las tres veces que Pedro negó a Jesús, según Mateo 26:34 solo que, en esta ocasión, no cantó un gallo.  En las declaraciones de la jefa del Ministerio Público salió a relucir que el Magistrado de León siempre quiso llegar a ese puesto y que por eso se la pasaba pidiéndole al Santísimo en la iglesia para que le hiciera realidad su aspiración.

El asunto, después de cuatro días de estar en boca de todo el mundo, no ha dejado de ser otra “llamarada de capullo” que es como se le llama en los pueblos del interior, especialmente los de la península de Azuero de donde viene la señora mencionada, a la alharaca que se forma tras un suceso que a la larga resulta falso o para usar otro aforismo, “cohete folla´o”.  Se habló de salir a las calles a protestar, de que renunciara el magistrado involucrado y hasta el momento, solamente ha sido otro sobresalto más en la larga cadena en la que nos llevan el tira y afloja que se teje alrededor del juicio del expresidente preso en el Renacer.

Todas estas revelaciones apuntan a, una vez más, la podredumbre en que está sumergido el sistema de justicia en Panamá.  Según el magistrado en cuestión, los dos que se van (Ortega y Mejía) ya están en la gatera y no cuentan (de hecho, a lo mejor es lo único cierto que hay en todo eso, pues sus reemplazos debieron darse al fin del año pasado y como van las cosas, llegaremos al fin de éste sin que haya nuevos magistrados), la única mujer que está en esa corte de la inmundicia no sabe nada, y él, De León, hace las cosas por orden de su nefasto antecesor -y salva cara alegando que ambos se utilizan–.  No creo que haya cinismo más grande que esta declaración.

Como los berrinches oficiales en nuestro país ocurren ya con demasiada frecuencia, la guerra en Twitter se desató, el magistrado en cuestión cerró su cuenta en esa red social y los periodistas corrieron a montar guardia frente a su casa, y al finalizar la semana el asunto no había pasado de ser un sobresalto más.  Me preocupa que seamos tan pasivos ante tanta inmundicia, tanto desparpajo y cinismo.  Todas las organizaciones gremiales han publicado sendos comunicados y por lo visto, las cosas se van a quedar así, en una denuncia de la procuradora y en el silencio y escondite del magistrado presidente rezador.

Cuando finalmente dio la cara al pueblo panameño y en el pleno de la corte se votó por mantener la competencia del juicio, no le quedó de otra al Magistrado presidente votar a favor.  Se conoció que los magistrados Oydén Ortega, Hernán De León, Abel Zamorano, Wilfredo Sáenz (suplente de Harry Díaz, que está de vacaciones) y Luis Mario Carrasco (suplente de la señora Russo) votaron a favor de la no admisión del recurso que buscaba “tumbar” el caso y llevarlo a la justicia ordinaria.  Solamente hay que deducir quienes fueron los 3 que quieren que la corte y, sobre todo, Jerónimo Mejía, no siga manejando este sensitivo juicio, que ya nos tiene a todos agotados.

Ya veremos la semana próxima cuál es el capítulo de horror que vamos a presenciar, así que armémonos de paciencia y fe, a ver si esto acaba rápido y se le condena de una vez por todas, para seguir con las otras acusaciones que enfrenta y que no haya impunidad para este señor.