EN RESCATE DE LA DECENCIA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 17 de septiembre de 2018

El partido más grande de Panamá, el PRD, tuvo ayer sus elecciones primarias y a la hora que escribo este artículo (domingo en la mañana) no se conoce todavía el resultado.  En las últimas semanas ha cobrado mucha importancia la campaña de #NoALaReelección, sobre todo para los impresentables diputados que han colmado los niveles de tolerancia del panameño, no haciendo su trabajo y contando con recursos infinitos para meter en planilla a un montón de personas que lo que hacen es servirles de frente para que esos dineros retornen a sus bolsillos.

Yo espero que esos diputados no hayan salido electos en las primarias de ayer, como espero que en las de otros partidos tampoco lo hagan.  Sus actuaciones, en los dos últimos quinquenios, han sido deplorables y han llevado a esta sufrida nación al hartazgo.  Si el que salga electo para correr para presidente haya sido respaldado por la compra de los dineros de esos diputados, sepa que va a ser un rehén de la maleantería y seguirán las mismas prácticas.

La corrupción es un mal endémico de tiempos inmemoriales. Si bien una gota de cianuro no te malta, un frasco sí. Estos señores se pasaron y es hora de que ya no siga este relajo.  La Asamblea Nacional ha resultado el órgano más inoperante y corrupto, peleándose este puesto con la Corte Suprema de Justicia. Todas nuestras instituciones están carcomidas y es necesario que se haga una reingeniería intensa para que se vuelva a la institucionalidad.

A cada uno de los diputados que van a la reelección se les debió haber solicitado una lista de las leyes que durante su gestión presentaron y cuántas fueron aprobadas.  De igual forma, los que aspiran a llegar al Palacio Justo Arosemena (qué deshonra para este gran jurista, calificado como el panameño más relevante del siglo XIX, que la sede de la desprestigiada Asamblea Nacional lleve su nombre) presenten los temas y proyectos en los cuales se basará su gestión.  Si no lo hacen y no lo exigimos, seremos cómplices.