HASTA PARA MENTIR HAY QUE SABER HACERLO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 22 de octubre de 2018

      La semana pasada realizó una visita fugaz a Panamá el Secretario de Estado de Estado Unidos, Mike Pompeo, cuyo curriculum académico y ejecutorias son tan limitados y mediocres como el de su jefe máximo, el presidente anaranjado.  Todo el mundo especulaba de que venía a regañar al presidente Varela por la cada vez más creciente presencia y acuerdos de inversión suscritos con la República Popular China, con quien Panamá estableció relaciones diplomáticas hace apenas un año y cuatro meses.

Esta histeria anti-China tiene a Estados Unidos paranoicos.  ¿Si tanto les preocupa que países como el nuestro tengan relaciones con China, por qué no establecen ellos mismos relaciones con Taiwán?  Mientras las tuvimos con esa isla rebelde los gringos ni se inmutaban, aun cuando Taiwán sí llevaba a cabo una “diplomacia de chequera”.  Ahora, como el histérico presidente Trump está en guerra con China, quiere que todos estemos de su lado.

Según registran los medios panameños, en la brevísima conversación que sostuvieron el secretario Pompeo y el presidente Varela, donde estuvieron presentes la vicepresidenta y canciller y el embajador de Panamá en Estados Unidos, Emanuel González Revilla, además de otros funcionarios, NO se habló de las relaciones de Panamá y China.  Pero como la hospitalidad de Varela no tiene límites y más cuando se trata de arrodillarse ante los poderosos, algo que lo ha caracterizado, invitó privadamente a Pompeo al ala residencial del Palacio de las Garzas, y allí el gringo le apretó las tuercas, sin testigos locales.  Eso lo dice la prensa extranjera.

Y como casi ninguno en este gobierno mete una sino es para embarrarla, el embajador González Revilla fue a la televisión al día siguiente a negar que se hubiera hablado de China, cuando ya ese momento “íntimo” había sido registrado en la prensa internacional. Un tipo tan sagaz como el embajador panameño cayó en las redes de un gobierno mentiroso, nada transparente y genuflexo.