DESATINOS LEGISTLATIVOS


Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 9 de diciembre de 2018

     Retomando los temas políticos,después de evadirme un poco escribiendo un divertimento, trataré de destacar lo más deplorable que sucede en la Asamblea Nacional de diputados y, la verdad sea dicha, es difícil empezar por determinado tema porque parece que por donde uno pincha sale pus.

     La vinculación de ciertos diputados con las federaciones de deportes y los escándalos que se han revelado recientemente nos dejan la sensación de que estos individuos, además de deleznables, no sienten un mínimo de respeto por la población que lamentablemente los eligió.  El engaño y sobreprecios en implementos deportivos es casi tan dañino como el envenenamiento que, en la gestión pasada,se cometió mediante la comida a los niños por parte del Ministerio de Educación. La privación de oportunidades a los jóvenes, para que puedan invertir sus energías en actividades culturales, deportivas y similares es casi un delito de lesa humanidad, porque esos mismos jóvenes, marginados por la sociedad y el entorno en que han crecido, no tendrán otra alternativa que la decaer en pandillas, en drogas y se perderían para siempre.

     La compra de equipo deportivo a precios exorbitantes, con dineros de las partidas de los diputados, nos recuerda los altos precios que se pagaron por unos instrumentos musicales también en la gestión pasada.  No deberían dormir tranquilos los que le hacen tanto daño a la juventud panameña, aunque se den golpes de pecho y escriban libros sobre lo que supuestamente no hicieron.

     No entiendo qué esperan los candidatos a presidente de los partidos involucrados en estos desafueros en pedir cuentas y exigir una auditoria forense en los casos señalados. Y apartarse como la peste de estos diputados porque el concubinato escandaloso con estos individuos solo va atraer que los marquen como cómplices de estos delitos.

     Pero como dice una página de Facebook que se titula “si la mierda tuviera valor, los pobres nacerían sin culo”, la cultura, cenicienta del engranaje gubernamental,también ha tenido su rifirrafe.  La negativa del contralor a refrendar algunas becas para cursar estudios superiores alegando motivos baladíes lo viví en el momento en que solicité una beca para mi hija, que había sido aceptada en el Massachussets Institute ofTechnology (MIT).  Por una supuesta“solvencia” de la que gozaba no se le otorgó, a pesar de que los pliegos aducen es por los méritos y no a la capacidad de pago de la familia.  Privó el tema político y, en mi caso, el veto político para que no se aprobara la beca. Aún así, mi hija cursó su maestría en la afamada universidad y santas pascuas.  Pero comprendo la frustración del Dr. Jorge Motta, director del Senacyt, ante la negativa del Contralor de refrendar las becas que se consiguen con tanto esfuerzo.  El contralor Humbert ha demostrado ser indolente y cómplice de todos los desmadres de este desacertado gobierno.

     La productividad de la Asamblea está, una vez más, en entredicho y es vergonzoso el comportamiento, pero igual no les importa.  Como casi todos andan en campaña, no sesionan ni aunque los obliguen.  Ya no se salva ninguno.  Y hablando de funcionarios que están en campaña, veo muy poco ético y descaradamente oportunista que el alcalde capitalino siga en su puesto y desde allí haga campaña.  Si bien la ley electoral no se lo impide, está usando su puesto para encender foquitos, alumbrar parques (que ha destruido, como el del Cangrejo) y cantar villancicos como si con el próximo alcalde no fuéramos a tener mejores alumbrados navideños.

     Y este señor me lleva a la convención del Partido Popular, de la que me he enterado de las bellezas que ocurrieron durante su celebración, la poca visión de los aspirantes a puestos de elección, que vendieron su conciencia por unos cientos de millones de dólares a fin de salir electos.  Ese partido, con la miopía que se le ha aumentado en estos años va en vísperas de desaparecer.  Por angurrientos, como diría el gran Domplín.

     No quiero desaprovechar este espacio para felicitar a Doris Hubbard Castillo, directora de opinión de este diario, que cumplió 14 años en su puesto en La Estrella y que se hizo famosa durante el “asedio” que vivió este grupo editorial en 2016 y 2017 por parte de la caprichosa Lista Clinton que el tristemente recordado ex embajador de Estados Unidos promovió con tanto ahínco, sin que se destacara en otros aspectos. Estados Unidos, como país invitado a la Feria del Libro, pasó casi desapercibido y dejó mucho que desear,cuando tuvo una oportunidad de brillar. Doris acuñó la célebre frase: “No quiero un trabajo nuevo, quiero conservar el que tengo”, que se reprodujo en calcomanías y banners como el símbolo de la resistencia de GESE.

     Me queda en el tintero lo de la remodelación de la Catedral (que no fue restauración, como todo apunta) pero ese es un tema suficientemente importante que demanda un profundo estudio.  En este caso, una auditoría forense es lo que correspondería.