VISITA DEL PRESIDENTE CHINO A PANAMÁ

Por Mariela Sagel, El Siglo, 3 de diciembre de 2018

Ayer inició una visita a nuestro país el presidente de la República Popular China, la primera de un mandatario de ese país y después de que Panamá estableciera relaciones diplomáticas con la gran potencia en junio de 2017.

No comprendo cuál es la histeria de la mayoría de los panameños tanto por la visita como por el creciente intercambio de tecnología, comercio y ojalá, temas educativos y culturales con el gigante asiático.  Los chinos llegaron a Panamá desde 1850, para la construcción del ferrocarril y han establecido una comunidad con raíces sólidas e influenciado nuestras costumbres al punto de que la comida china es de las más consumidas en nuestros hogares, así como las tiendas de chino las más populares (y #resuelvelotodo) en nuestros barrios.

Me decía hace unos días el escritor español Javier Sierra, estudioso de los símbolos, que la bandera china (que fue diseñada hace 69 años) tiene cinco estrellas, una grande y cuatro pequeñas, que representaban al continente asiático y al resto de los continentes.  La estrella más grande corresponde a Asia y aunque China no es el único país que está en él, si es un factor importante.  También en ese continente está el país más grande del mundo, en extensión, Rusia.  Hace sentido lo de los símbolos, aunque las interpretaciones que he visto en Wikipedia se refieran a la unión de los pueblos que componen China Popular.

La integración de Panamá a la ruta y franja de la seda es un hecho que ha sido abarcado con rigor por muchos eruditos en la materia, más recientemente por el Dr. Eddie Tapiero en un libro que presentó a inicios de noviembre.  El problema de que China se imponga en Panamá no es que los chinos lo quieran hacer, es que nuestros gobernantes se dejen. Ya vivimos una imposición imperialista gringa desde nuestra separación de Colombia.  Y tuvo que liderar un rescate a ese entreguismo Omar Torrijos.  Demos la bienvenida al presidente y pidamos respeto, el mismo que los chinos se merecen.