ASEGURAR EL AGUA DE MAÑANA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 25 de marzo de 2019

     El pasado viernes se celebró el Día Mundial del Agua y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) organizó un magnífico evento en el Centro de Capacitación Ascanio Arosemena, donde acudieron líderes de opinión, profesores, empresarios, y todo aquel que tenga un mínimo de conciencia ambiental.  El lema escogido era “Asegurar el agua de mañana es el reto de hoy” y nada más patente que las cifras que ofrecieron sobre los estragos que está causando no solo la prolongada estación seca, sino el irresponsable manejo del agua (detesto decir “el vital líquido”) por parte de la mayoría de los ciudadanos.  Se mostró que más del 40% del agua que se genera se desperdicia en Panamá.

     La ocasión fue propicia para que el Dr. Seith Siegel, abogado de New York, presentara y conversara su libro “Hágase el agua”, que muestra la solución de Israel en el tema.  Como es de todos sabidos, Israel no tiene agua, sin embargo, ha logrado producir a base de un buen manejo de las tecnologías, como la desalinización, los riegos por goteo y otras modalidades, al punto que hoy día provee de agua a algunos de sus vecinos y exporta al mundo productos agrícolas de altísima calidad.

     El gobierno de Israel está muy comprometido ayudando al nuestro (si se deja) a través de Conagua, en la solución a una mejor administración del recurso hídrico, tan necesario para la vida, pero, sobre todo, para la operación del Canal de Panamá.  Lastimosamente, ese día solo asistieron dos diputados (que no van por la reelección) y ni el ministro de Ambiente ni el director del IDAAN estuvieron presentes.

     El cuidado del agua es de todos, no solo de la ACP. Su uso responsable, sin desperdicio debería ser una materia que se enseñe en la escuela desde la primaria.  De esa manera crearemos ciudadanos responsables que cuidaran de este recurso que ahora nos es pródigo, pero no sabemos a futuro, con todo lo del calentamiento global, si lo tendremos tan abundante.

UNA ESCRITORA DE NOVELA HISTÓRICA


Por Mariela Sagel, Vida y cultura, La Estrella de Panamá, 24 de marzo de 2019

     Del 24 al 26 de abril se celebrará en Panamá el 1er. Foro de Novela Histórica, en el marco de la conmemoración de los 500 años de la fundación de la ciudad de Panamá, en el conjunto monumental que tan celosamente guarda el Patronato de Panamá Viejo.  Nuestra ciudad fue la primera que fundaron en el Océano Pacífico los conquistadores españoles, bajo el liderazgo de Pedro Arias de Ávila.

     Escritores de Colombia, México, Perú, Panamá y España participarán de este histórico evento y uno de ellos es María de la Almudena de Arteaga, que cuenta con más de 20 novelas, varios ensayos y relatos que le han merecido un lugar privilegiado entre los autores que cultivan este género.

     La constante de sus libros son los personajes históricos españoles y su prosa es amena, está muy bien sustentada y utiliza recursos narrativos que capturan la atención de los lectores.

NOVELA HISTÓRICA

     La novela histórica es un subgénero de la narrativa novelística que data de la época del Romanticismo del siglo XIX y desde entonces tiene muchos cultivadores y seguidores.  Para que sea considerada novela histórica es esencial que exista un escenario o momento histórico definido y las circunstancias en los que se desarrolla deben tener relevancia.  Se puede profundizar en ellos, pero les es permitido a los autores introducir elementos o personajes de ficción.  Se tiende a confundir con la historia novelada.  Según György Lukács, crítico literario húngaro, “la novela histórica ofrece una visión verosímil de una época histórica preferiblemente lejana, de forma que aparezca una cosmovisión realista e incluso costumbrista de su sistema de valores y creencias”.  

     Uno de sus precursores fue el escocés Walter Scott que abordó temas de la edad media inglesa, que tuvo a Robert Louis Stevenson de discípulo, entre los más conocidos de su país, así como a Charles Dickens. También la cultivaron Alexander Pushkin y León Tolstoi en Rusia, Benito Pérez Galdós en España y Gustave Flaubert en Francia.  Más recientemente, Umberto Eco, Robert Graves, Marguerite Yourcenar, Noah Gordon, Naguib Mahfouz, Valerio Massimo Manfredi, Juan Eslava Galán y Arturo Pérez-Reverte se han destacado en novela histórica.

     Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Manuel Mujica Láinez y Mario Vargas Llosa han escogido este subgénero para algunas de sus novelas, al igual que la chilena Isabel Allende y la puertorriqueña Mayra Santos-Febres.  En nuestro patio tenemos a Juan David Morgan, Gloria Guardia, Justo Arroyo y Rafael Ruiloba entre los más destacados.

LOS LIBROS DE ALMUDENA

     Esta escritora tiene potentes obras que destacan por la exhaustiva investigación que las mismas conllevan.  Es así como inició su carrera de novelista con “La princesa de Éboli”, personaje que es catalogada como la mujer más enigmática del Siglo de Oro español, continuando con “La vida privada del emperador Carlos V”, y siguiendo con una serie de libros sobre Eugenia de Montijo (la esposa española del emperador  Napoleón III), María de Molina, Juana de Portugal, también llamada La Beltraneja, esposa de Enrique IV de Castilla (hermano de Isabel la Católica), Catalina de Aragón, y continuando con otros personajes o episodios históricos, como en “Ángeles custodios”, que narra la expedición filantrópica del Doctor Balmis, que fue designado por Carlos IV para erradicar la viruela en sus colonias americanas (tema ampliamente tratado en la espléndida novela “A flor de piel” del también escritor español Javier Moro) y más recientemente, “Cenizas de plata y sangre”, que aborda la explosión que sacudió la ciudad de Cádiz en 1947 desde un depósito de pólvora.

     En cada uno de ellos se encuentra la constante del cuidado del lenguaje, especialmente cuando se trata de tiempos pasados, de la vestimenta, de los desplazamientos (en ese entonces los viajes tomaban meses) así como coyunturas relevantes, como la expansión del imperio español, la moneda de cambio que eran las hijas mujeres para casarlas con miembros de la nobleza a fin de expandir los dominios de determinado rey, y la urgencia de contar con hijos varones que pudieran heredar el trono. Y ni hablar de los hijos bastardos, concebidos fuera del matrimonio.  Como dice Joaquín Sabina, “sin hijos bastardos no habría monarquía”.

     En los libros que tiene el tema de los parientes que se casan entre sí, viene una guía genealógica de este entramado familiar.  Sus novelas rezuman de una descripción muy minuciosa en la forma en que parían las mujeres y cómo muchas morían de parto por las condiciones médicas de la época, así como la muerte de sus bebés con días o meses de haber nacido, lo que comían, la forma en que se entretenían, que nos hacen meternos en la historia.

     Son novelas relativamente cortas que abordan un personaje o tema con seguridad y con lujo de detalles, concentrándose en los momentos relevantes de la época.

LA AUTORA

     María de la Almudena de Arteaga es madrileña de nacimiento, y tiene 51 años, está casada y tiene dos hijas.  Estudió derecho en la Universidad Complutense de Madrid y es Académica de la Real Academia Hispanoamericana y Diplomada en Genealogía, heráldica y nobiliaria por el instituto Salazar y Castro.  Ejerció la abogacía durante seis años, especializándose en derecho civil y laboral. Trabajó como documentalista en los libros de “La insigne orden del Toisón de Oro” y “La orden Real de España”, ensayo histórico.  Es la XX duquesa del Infantado y XXI condesa del Real de Manzanares.  La Casa del Infantado es una casa nobiliaria española, originaria de la Corona de Castilla. Su nombre proviene del ducado del Infantado, título con Grandeza de España al que tiene derecho su jefe o cabeza. Tradicionalmente el heredero del ducado del Infantado también lleva los títulos de marqués de Santillana y conde de Saldaña.  De Arteaga se convirtió en su principal heredera, desplazando a sus dos hermanos varones, tras la aprobación de la ley 33/2006 sobre la igualdad del hombre y la mujer en el orden de sucesión, por ser la primogénita. Tiene otras dos hermanas.

María de la Almudena de Arteaga

     El título de condesa de Manzanares es un título nobiliario español que fue otorgado a favor de Íñigo López de Mendoza, el 8 de agosto de 1445 por el rey Juan II de Castilla, de la dinastía de los Trastámara, junto con el marquesado de Santillana, por su actuación destacada en la batalla de Olmedo.  Almudena de Arteaga lo heredó de su padre, Íñigo de Arteaga y Martín, que falleció el año pasado.

     En 1997 publicó su primera novela “La Princesa de Éboli”. Tuvo tanto éxito el libro, que dejó el ejercicio de la abogacía para dedicarse en exclusiva a escribir. Ha ganado el premio internacional de literatura Alfonso X El Sabio, Premio Azorín y premio Algaba de ensayo y finalista de otros tantos. Es reconocida por la crítica como una de las más destacadas escritoras de novela histórica actuales. Sus libros han llegado a permanecer meses en las listas de los más vendidos, con numerosas reediciones y se han traducido a varios idiomas, algunos tan curiosos como el turco o el griego.

     Su labor como escritora, conferencista y articulista es incansable y es un verdadero honor que participe en el 1er. Foro de Novela Histórica donde los que asistan podrán escuchar, de primera voz, su experiencia en la documentación y los motivos que la llevan a decidir sobre qué personaje o hecho abordar en sus temas.

     Ya están abiertas las inscripciones para participar en el Foro de Novela Histórica en el Patronato de Panamá Viejo.