EL PAÍS QUE DEBEMOS TENER II

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 17 de febrero de 2019

     El domingo pasado empecé enumerando una serie de condiciones idílicas para que el país se enrumbe por senderos de prosperidad que les llegue a todos sus habitantes.  Inicié por lo que conocía por haber ocupado la cartera de gobierno y justicia y con dos temas sensitivos como son el sistema penitenciario y la política indigenista, además de la urgencia de la modernización de los correos.

     El actual ministro de esa cartera, Carlos Rubio, me envió una valiosísima información sobre los avances que han tenido en el tema penitenciario, al igual que en el indígena y posteriormente sostuve una conversación muy esclarecedora con la viceministra, Gina de Sossa.  Definitivamente que se ha avanzado en capacitar más funcionarios en la carrera penitenciaria, se aprobó la penalización por ingresar artículos prohibidos en las cárceles y se le ha dado un apoyo extraordinario a la comarca Ngäbe, en búsqueda de dotarla de infraestructuras decorosas.  También se ha instalado el Comité Directivo del Proyecto de Apoyo para el Plan de Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas.  Seguramente, como pasa en muchas dependencias de gobierno, estos temas no se incluyen en las millonarias campañas que invierte el gobierno nacional en promoverse, como #TodoEsPorTí y más recientemente #PanamaCumplimos y no alcanzan a mostrar los avances que hacen las diferentes dependencias gubernamentales.  Agradezco a ambos funcionarios el haber reaccionado con hechos y respeto a mis señalamientos, que también fueron hechos con respeto y buscando enumerar los muchos problemas que tiene el país.

     Siguiendo con el país que debemos tener y en el tema educativo, tengo una preocupación muy grande con relación a una dependencia que recién crearon en el MEDUCA, el Viceministerio de Infraestructura, que es para el mantenimiento de las escuelas, ya que la gestión ministerial no debería ocuparse de estas engorrosas labores, como tampoco lo debe hacer salud, cárceles, y otras dependencias que necesitan permanente atención.  Una división del Ministerio de Obras Públicas debería ser la que se ocupe del mantenimiento de todas las estructuras gubernamentales para que los encargados de la gestión ministerial no diluyan su ya de por sí agobiante labor.

     Pero en Obras Públicas las cosas no han sido ejemplares y distan mucho de ser aplaudidas por los ciudadanos.  Esta gestión ha mostrado una desidia vergonzosa, al punto de que el ministro se dio el tupé de expresar que él no había caído en ningún hueco, cuando en la ciudad no se puede ya casi ni transitar por estar esquivando los cráteres que hay.  Posiblemente se han hecho kilómetros de carreteras, pero lo mínimo, lo que afecta a diario a los panameños, no se ha corregido.  Necesitamos calles sin baches, aceras parejas con rampas para discapacitados, ninguna diferencia entre la capa asfáltica que caprichosamente colocan sobre las calles, elevándolas a niveles que a veces el auto tiene que escalar para subir a ellas, y con mala calidad, ya que con la primera lluvia se van abriendo los huecos que pretenden tapar.

     Sigo insistiendo que la educación, en todo sentido, es la clave del desarrollo que todos aspiramos alcanzar.  Educación en el comportamiento de la disposición de la basura, educación en cuanto a formar filas, educación en la forma de protestar, de tuitear, de manejarse en las redes sociales.  La cortesía y el civismo se ha ido perdiendo en nuestro país y a diario vemos toda clase de escenas, familiares, profesionales y de otras índoles donde la razón del conflicto es la falta de valores educativos.

     La actividad logística y marítima asciende al 30% del Producto Interno Bruto (PIB) en nuestro país y debemos buscar las mejores oportunidades para que se desarrolle óptimamente.  Si bien nuestro país tiene un “hub” aéreo en el aeropuerto de Tocumen, el desarrollo e integración del transporte marítimo y terrestre al aéreo sería una punta de lanza para enrumbar nuestro país.  Es necesario reforzar el talento local, mejorar el marco legal y el fortalecimiento jurídico de esta actividad, optimizar los procesos y la tecnología y avanzar con tratados internacionales que busquen las mejores y más ventajosas alianzas con otros puertos o “hubs” logísticos del mundo. En este “hub” cabría incluir uno de alimentos, de medicamentos, de fertilizantes, y disminuir la tramitología, que es parte de la corrupción que ha erosionado la gestión tanto gubernamental como privada.  Panamá está en la posición 76 de 140 en tramitología, la 118 de 140 en seguridad jurídica y la número 62 de 67 países en las pruebas PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes).  Nos hace falta escalar tanto en estos aspectos que necesitaremos una generación entera para reversar el atraso en que nos han sumido la anterior y la actual administración.

     Seguiré, me falta turismo, que solamente piensa que somos “Un país en fiesta” y otros muchos otros.  A ver si, como hizo el ministro Rubio, me aclaren los avances que se han dado en los aspectos que aquí toco.