RESACA DE CARNAVAL

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 10 de marzo de 2019

     Una vez levantada la veda electoral (que coincidió con el lunes de carnaval, así que los candidatos pudieron hacer un par de días de proselitismo entre “guaro y campana” en el jolgorio) apenas tenemos una semana de estar expuestos a los comerciales, los mensajes por redes sociales y las vallas como para adelantar la calidad de la campaña que viviremos estos 55 días que faltan para que se celebren las elecciones.  Sin embargo, no auguro nada bueno porque lo poco que he podido ver (trato de no estar expuesta a esta contaminación tanto visual como auditiva y mental) es tétrico, ya que algunos candidatos han escogido ir por la vía del ataque, el denigrar y sus mensajes son verdaderamente deleznables. 

     Uno de los candidatos independientes proclama a los cuatro vientos que va a sacar a las ratas del gobierno y no me lo podía creer que en sus vallas tiene efectivamente trampas con ratas atrapadas.  ¿Este señor realmente cree que de esa manera va a conseguir votantes?  Bueno, a lo mejor su estrategia le da resultado porque el nivel cultural y ético de este país cae cada día más bajo.

     Mañana empiezan las clases y después de dos meses de un caluroso y seco verano, a los geniales contratistas del municipio capital no se le ha ocurrido nada mejor que volver a abrir la Vía Argentina.  Como he mencionado antes, este barrio donde vivo debería llamarse un  “barrio mártir” por haber estado sometido por más de tres años a una supuesta renovación que lo que ha resultado es un perjuicio para comerciantes, para peatones (las aceras con altísimas y algunas personas han sufrido serios accidentes al subir o bajar de ellas), para los autos, –que si las rozan mínimo pierden el guardafango–, y provocado inundaciones, daños a los transformadores eléctricos, con la consecuente falta de electricidad por varias horas y los daños colaterales que esos apagones causan, y un largo etcétera.

     En el tema legislativo, los diputados aprobaron, en la comisión de credenciales, las designaciones que envió el Órgano Ejecutivo para dos de los tres magistrados que están pendientes de nombramiento en la Corte Suprema de Justicia.  Reitero que los dos nombramientos me parecen acertados, a pesar de que no se tomó en cuenta lo recomendado por el Pacto de Estado por la Justicia, especialmente el del magistrado Zamorano, que ha estado actuando como principal desde que, al titular, Alejandro Moncada Luna, lo juzgaron en el año 2015 y lo condenaron (aunque ya está libre).  El otro designado, Olmedo Arrocha, tiene un lastre panameñista además de haber sido abogado de los Varela, pero hizo un trabajo muy profesional en lo concerniente a las entregas de los Cepadem.  Si son ratificados en el pleno, éste último tendrá que demostrar su independencia.

     Lo que no creo (y espero) que llegue ni a considerarse, son los designados para la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá.  El presidente, una vez más, se burla de nuestra inteligencia al escoger dos de sus ministros y un embajador en funciones.  Habiendo tantos profesionales que pueden aportar al tema del canal, sigue con la costumbre de seleccionar a sus allegados.  La asamblea de diputados termina sesiones el último día de este mes y difícilmente van a estar en algo más que en el intento particular de cada uno de esos abyectos miembros en reelegirse.  Lo que deberían es emplear el tiempo que les queda en rendir cuentas de cuántas leyes pasaron en este quinquenio y a cuántas personas han impactado estas leyes.

     No quiero pasar la oportunidad de mencionar en este revoltillo de opiniones un caso que preocupa, el de los escándalos de corrupción, más concretamente el de Odebrecht.  A pesar de que el mismo presidente ha aceptado que por lo menos uno de sus proyectos estrella (casi todos están estrellados, no han ido para ningún lado), –el de “Mi escuela primero” — se hizo con fondos de las “donaciones” de la empresa brasileña, la Procuradora sigue sentada en el expediente sin que éste avance.  De la misma forma, se han encontrado evidencias de que la campaña de José Domingo Arias (candidato del CD en 2014) recibió millones de dólares de esa constructora.

     En Colombia, murió la semana pasada un tercer testigo clave en este caso y los dos anteriores incluso dejaron evidencia de que si ocurría su muerte era por culpa de esa investigación.  En Perú han depuesto a un presidente y decretado la captura de expresidentes.  Es inaceptable que aquí no pasa nada y encima, esa empresa sigue recibiendo contratos del estado, cuando en otros países se ha prohibido que gestione.

     ¿Seremos un país que sufre de Alzheimer?  ¿O simplemente hemos perdido todos los valores éticos que nos enseñaron en casa?  No quisiera pensar que todo está perdido pero cada vez tengo menos esperanzas de que las cosas van a cambiar para mejor.