EL PALACIO DEL TIEMPO

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, La Estrella de Panamá, 7 de julio de 2019

     Así como el tiempo tuvo su ministerio, en la extraordinaria serie que ahora se puede ver en Netflix, la medida del tiempo, que han sido a lo largo de la historia los relojes, tiene su palacio, en Jerez de la Frontera, Cádiz, comunidad autónoma de Andalucía, España, dentro del complejo “La Atalaya”.  Es un palacete neoclásico del siglo XIX que alberga una colección de relojes de pared y mesa que están en perfecto funcionamiento, lo que anima al visitante a escuchar sus sonerías –que pueden ser cuartos de hora, media y una hora y todos en punto–.

Fachada del Palacio del tiempo

     El Palacio del Tiempo exhibe 287 relojes.  Empezando por la planta noble, se encuentra el “hall” de Losada, en honor del más prestigioso relojero español, José Rodríguez de Losada (1867) y siguiendo por los relojes franceses en la sala azul, la sala oro, con relojes estilo imperio, también franceses (1800-1830), la sala púrpura, con relojes estilo Carlos X (1824-1830) y estilo rococó del maestro Berthoud, el reloj del sol.  La sala verde o de los ingleses, donde se sienten las campanadas y sonerías de las piezas a las horas en punto, donde hay un reloj de ébano con incrustaciones de piedras semi preciosas del siglo XVII.  El salón de los espejos, con relojes ingleses de caja alta (siglos XVIII y XIX) y una pequeña capilla, que tiene tapices renacentistas del siglo XVI de la escuela de Flandes, talla del gótico tardío (finales del siglo XV).

     En la segunda planta está la Sala Arturo Paz, con un escaparate que muestra relojes de bolsillo, de carroza, de escritorio, relojes infantiles, despertadores y las piezas más espectaculares de la muestra, fabricadas por los relojeros Le Roy, Lepine, Frodsham, Markhan, Lepine, Clodion y otros, además de un primitivo taller de relojero y una colección de bastones.  También hay relojes italianos, suizos, austriacos y alemanes.

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     En lo que uno va recorriendo no deja de asombrarse de esta maravilla que es un repaso de la relojería más destacada de la época, desde los tiempos en que el relojero era un sirviente-artesano más de la corte, hasta convertirse en un especialista, investigador y estudioso que dio paso a marcas de prestigio mundial.

     José Rodríguez de Losada fue un relojero español, militar liberal exiliado en Londres, donde falleció, que firmaba sus obras J. R. Losada. Donó al Ayuntamiento de Madrid el Reloj de Gobernación que preside la Puerta del Sol de Madrid. En 1855 se instaló en España el primer reloj de calle en la farola de Jerez de la Frontera, con la firma: J. R. Losada 105 Regent St. London. El original está en el Palacio del Tiempo y una réplica en su ubicación original.

LA ATALAYA

     El Misterio de Jerez está en medio de cascos bodegueros que fueron construidos en 1880 y reformados para ambientar un complejo singular y emblemático, que ofrece al mismo tiempo el clasicismo del entorno del siglo XIX con jardines manicurados de ambientación romántica.  Allí se ofrece un espacio, –donde antaño envejecía en silencio el vino de jerez–, que es testigo de múltiples experiencias de ocio y negocio, tan esenciales para la productividad, con una sala para congresos, banquetes y espectáculos, salones y patios porticados, jardines históricos y de vez en cuando se cuela –en temporada— el vuelo de una cigüeña que haya hecho un nido en la punta de un árbol, fuentes y cuidados senderos.

     El Misterio de Jerez tiene una antesala de bienvenida en la que se expone la historia del vino de Jerez, su evolución y sus ramificaciones sociales, culturales y económicas. Apenas se acondicionó para albergar eventos en 2005 por la Fundación Andrés de Ribera y ya se han celebrado pasarelas, espectáculos y reuniones de alto nivel como la Cumbre Europea de la Juventud en 2010.

Reloj de mesa

     Hay un salón llamado Don Jorge que es para celebraciones, con una capacidad de 525 personas.  También una sala audiovisual que tiene equipos de proyección y sonido de última generación para que se realicen proyecciones de forma envolvente.

Como parte importante de este complejo se encuentra el Palacio del Tiempo. 

EL ORIGEN DE LA COLECCIÓN

     La colección se inició en el año 1972 tras una exposición de piezas procedentes del Convento de los Capuchinos, que a su vez lo había recibido como legado testamentario de la Condesa viuda de Gavia.  En sus inicios fueron 152 relojes los que conformaban la colección.  La Condesa era hija del Duque de Medinacelli y propietaria del Castillo de San Marcos, con todo su contenido.  En mi próximo artículo relataré mi visita al Castillo, ubicado en el Puerto de Santa María.

     Dos años después se sumaron 74 relojes de la colección de Pedro León, agregándose una nueva remesa en 1977 del mismo coleccionista, que constituyen los 302 relojes cuyo dueño es la Fundación Andrés de Ribera, nombrada así en honor de un arquitecto jerezano de la época renacentista, que llegó a ser maestro mayor de obras de la ciudad. Diseñó la fachada de la Cartuja de Santa María de la Defensión, declarada monumento histórico artístico que se encuentra en Jerez de la Frontera.  Se le considera el conjunto monumental más importante de la provincia de Cádiz. Su estilo arquitectónico inicial se corresponde con el gótico tardío y data del siglo XV.

Reloj de sol

La museografía que hoy exhibe el Palacio del Tiempo fue rediseñada a partir del año 1998, emprendiéndose una reforma total, mostrándose la colección de una manera muy innovadora y apoyada en alta tecnología.  Es un viaje mágico por el tiempo, que tiene efectos sonoros, lumínicos, hologramas y coloridos, es conducido por una guía en varios idiomas y la majestuosidad que ostenta lo hacen único en el mundo.  Abarca cronológicamente desde el siglo XVII al XIX, que fue la época más productiva e innovadora de la relojería inglesa y francesa.  Muchos relojes tienen a cupido de protagonista, o a Eros, por lo que se puede decir que “love is in the air”.

Otro jerezano meritorio, José Manuel Caballero Bonald, escritor, poeta y experto flamencólogo, meditando sobre el Palacio del Tiempo expresó que “el Palacio del Tiempo no es ninguna invención quimérica: es justamente un extraordinario museo de relojes. Que yo sepa, y fantasías aparte, no existe una colección semejante en toda Europa y muy pocas en el mundo”.  Y prosigue “Me refiero a esa impresión a veces misteriosa, a veces deslumbrante, que flota en el ambiente y circula entre vitrinas, muebles y basas. La luz está sabiamente calculada para crear zonas de penumbra o de claridad de acuerdo con los distintos espacios (…). Nada más acceder desde el patio a la primera sala, la sensación de estar internándome por algún conducto de la fantasía era muy intensa. Y sobre todo muy literaria, porque el hecho de ingresar en el Palacio del Tiempo tiene ya un poderoso ingrediente de ficción, no ya porque ese nombre sugiera algún influjo de la fantasía sino porque así lo pone de manifiesto el propio montaje del museo. El tiempo palpita efectivamente por todas partes como una inquietante y envolvente presencia (…)” *

El edificio donde está el Palacio del Tiempo era propiedad de José María Ruiz Mateos y Jiménez de Tejada, empresario y político nacido en Rota, localidad gaditana al lado del Puerto de Santa María, donde funciona una base naval estadounidense.  En 1983 el estado español expropió al señor Ruiz Mateos la propiedad, la colección, y sus empresas, por fraude.  Era miembro del Opus Dei y falleció en el año 2015.

Taller del relojero

La escritora May Ruiz Troncoso publicó el año pasado un libro titulado “El Palacio del Tiempo”, basado en este museo y dedicado al mundo de la relojería donde se muestra una visión del reloj a través de su historia: cómo surge, dónde se desarrolla y qué importancia tiene en cada momento de la sociedad europea que lo creó.  Emilio Lara, otro escritor e historiador español, publicó en 2017 la novela “El relojero de la Puerta del Sol”, donde a través de la ficción narra la historia de un personaje fascinante del siglo XIX: José Rodríguez de Losada.

* Tomado de la Revista mus-A (junio 2005) Dirección General de Museos, Consejería de Cultura, Junta de Andalucía