APRENDIENDO A TRAVÉS DE LA HISTORIA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 23 de septiembre de 2019

     El ensayo que hemos tenido ese año, cuando hemos conmemorado 500 años de la fundación de nuestra primera ciudad, Panamá la Vieja, nos ha permitido, a muchos, eruditos y neófitos en el tema, saber más de la historia del Istmo, de sus primeros pobladores, de los conquistadores españoles y lo que vinieron a buscar a estas tierras, y la batalla entre las potencias de entonces, por arrebatarse las riquezas.  Ha sido, y sigue siendo, una labor inconmensurable el haber podido llegar a todos los hogares (digo todos porque Telemetro hizo unos segmentos sobre Panamá Viejo que se pasaban en sus noticieros) que fueron más que extraordinarios en situarnos en el sitio histórico, imaginando qué había allí.

     Como las actividades conmemorativas no terminan, de aquí al resto del año todavía hay la oportunidad de visitar el conjunto monumental de Panamá Viejo y apreciar la restauración de sus ruinas y situarnos en el imaginario de sus primeros pobladores.  O visitar el Museo de la Plaza mayor, frente a la emblemática torre, que cuenta con una maqueta interactiva que muestra cómo era la ciudad que codició Henry Morgan.  Una vez al mes la entrada al sitio es gratis, por lo que no hay excusa que valga para que todos puedan ir y aprender.

     La historia es una gran maestra, nos enseña cómo fueron los hechos, pero al mismo tiempo, nos enseña cómo nos afectan esos hechos, por eso no se puede desdeñar ni ignorarla.  De ella sacamos muchas lecciones que seguramente, además de hacernos más cultos, nos harán más sagaces en no repetir errores.

     El gran aporte de celebrar como se merecen estas efemérides es conversar sobre todos los aspectos que se dieron en ese momento, y uno de estos actos fue la premiación del III Concurso de ensayo histórico, que ganó el historiador chiricano Mario Molina con su obra “Cultura y sociedad en Panamá la Vieja”.  Todo un tratado de erudición, necesario para entender nuestra primera ciudad.