UNA FERIA INOLVIDABLE

Por Mariela Sagel, El Siglo, 19 de septiembre de 2019

     Ayer terminó la decimoquinta Feria Internacional del Libro de Panamá (FIL), que fue un éxito total tanto por la afluencia de público como por las transacciones comerciales que allí se realizaron.  Aún es muy temprano para estimar a cuánto aumentaron éstas, pero lo que sí es una verdad de a puño es que cada día tiene más acogida esta cita literaria.

     Como este año no hubo país invitado, la ciudad de Panamá, que conmemoró el 15 de agosto 500 años de ser fundada, la primera establecida por los conquistadores españoles en el océano Pacífico, se convirtió en su protagonista.  Muchos debates, charlas, presentaciones de libros, performances y demás giraron en torno a esta gran celebración, y más de uno se asomó vestido de Henry Morgan o el mismo Pedro Arias Dávila, su fundador.

     Una valiosa innovación la tuvo la Unión Europea, que por primera vez participó en forma colectiva junto a algunos de sus países miembros, como España, Portugal, Polonia, Italia, Alemania y Francia.  Esta iniciativa ha sido muy bien vista porque aparte de España y Francia, los otros países han tenido poca o nula participación en ferias anteriores.

     La figura de Leonardo Da Vinci, el genio del Renacimiento italiano, al conmemorarse 500 años de su muerte, fue exaltada por algunos de los expositores que participaron en esta iniciativa cultural europea que esperamos que sea constante a futuro.

     Un buen augurio para la cultura fue que, además de que el Presidente Laurentino Cortizo y su esposa, Yazmín, se hicieron presentes en la apertura de la FIL, muchas instituciones gubernamentales apoyaron tanto con su presencia como con sus stands y conferencias, algo inédito en las 14 versiones anteriores.  Y como guinda del pastel, el presidente sancionó la ley que crea el Ministerio de Cultura, cumpliendo con una de sus promesas de campaña.

     Estamos de plácemes en esta nueva etapa que regirá el tema cultural, que ojalá todos vayan entendiendo que no es elitista, sino que compromete a la población en aspirar a una mejor calidad de vida.