LOS OTROS MUERTOS DEL 9 DE ENERO

Por Mariela Sagel, 13 de enero, El Siglo de Panamá

     Enfocados en la conmemoración de la gesta del 9 de enero de 1964, cuando murieron 21 panameños por balas del ejército más poderoso del mundo, por el simple hecho de querer izar la bandera nacional junto a la estadounidense en la Escuela Superior de Balboa, ubicada en lo que se conocía Zona del Canal, pasamos por alto que, en el año 2011, en esa misma fecha, 5 jóvenes murieron calcinados en el Centro de Cumplimiento de Tocumen.

     Estos chicos, que se aprestaban a salir pronto ya que habían cumplido su reclusión y ostentaban buena conducta, se negaron a formar parte de una revuelta que organizaron el resto de los reclusos de ese centro.  Eran 7 en total, y se encerraron en su celda.  Por tal razón fueron motivo de burla y en algún momento, en medio de la confusión, se les tiró una bomba molotov que prendió el pequeño espacio donde estaban, hizo arder los colchones y les causó heridas mortales.

     Cuando los siete muchachos fueron llevados al Hospital Santo Tomás, las escenas eran patéticas.  Sus cuerpos estaban en jirones y fueron muriendo uno a uno, en medio del dolor de sus familiares.  Los dos sobrevivientes quedaron con quemaduras mayores, que tuvieron que recibir los cuidados que demandan ese grado de daño.  Como eran muchachos de escasísimos recursos, sus familiares hicieron esfuerzos monumentales para enterrar a sus muertos y tratar de proveer a los vivos de los cuidados que debían recibir.

     Las autoridades de ese momento, desde el presidente Martinelli, la ministra de gobierno, la misma directora del sistema penitenciario, fueron totalmente indolentes ante esa tragedia, cuando por ley, es el sistema penitenciario el responsable del bienestar que deben gozar los privados de libertad.  Nos tocó a un grupo de ciudadanos, conmovidos por el dolor de esta tragedia, organizar un grupo de apoyo que veló por los funerales y la rehabilitación de los dos jóvenes que sobrevivieron, incluyendo la construcción de una casa para uno de ellos.

     Esos muertos tampoco pueden ser olvidados.